Nicaragua es el sexto país de Latinoamérica, entre una lista total de 15 naciones, con “un entorno relativamente favorable para las microfinanzas”, según un estudio divulgado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Bolivia, Ecuador y Perú encabezan la lista del primer “Microscopio” sobre el desarrollo de las microfinanzas en Latinoamérica, realizado por The Economist Intelligence Unit (EIU), por encargo del BID y el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin).
Posteriormente se ubican en el orden El Salvador, República Dominicana y Nicaragua. Se le agregan Paraguay, Chile, México, Colombia, Guatemala, Brasil y Uruguay. En la cola se sitúan Argentina y Venezuela.
Según el estudio, entre el 2001 y el 2007 las microfinanzas “han experimentado un crecimiento sustancial”, con tasas del 30 por ciento promedio anual.
Al cierre del 2007 alrededor de 600 instituciones del sector estaban proporcionando crédito a más de ocho millones de clientes, con una cartera total de 8,600 millones de dólares, es decir el equivalente a poco más del 45 por ciento del Producto Interno Bruto de Nicaragua (PIB).
En contraste, en el año 2001 el número estimado de clientes no llegaba a los a dos millones y la cartera total ascendía a los mil millones.
MUCHO POR HACER
Pese al crecimiento de las microfinanzas, “la demanda potencial es inmensa y está todavía largamente insatisfecha”, ya que el sector sólo atiende al 10 por ciento de los microempresarios estimados en la región.
“Todavía falta mucho por hacer en países más grandes y en áreas rurales, donde viven la mayor parte de los pobres de la región”, subraya el estudio.
Alfredo Alaniz, presidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas (Asomif), valoró que la posición alcanzada por el país en este índice “no es malo”, a pesar de que el sector no ha contado con ningún apoyo estatal.
“Países como Bolivia han comprendido la necesidad de crear el clima propicio y las regulaciones para fomentar el desarrollo de las microfinanzas. En Bolivia se instaló un sistema de autorregulación, con normas propias que difieren de la bancaria, dándole así una ventaja en este ranking”, valoró Alaniz.
En Nicaragua hasta el año pasado se venía trabajando en una Ley de Microfinanzas, pero el consenso se perdió porque se “quería medir al sector con la misma vara que se mide a los bancos”, dijo Alaniz. “Pensamos que una autorregulación podría ser una primera fase”, sostuvo el presidente de Asomif.