Más que un concierto, el III Festival de Salsa se convirtió en una fiesta que obligó a los asistentes a mover el cuerpo al ritmo de los mejores exponentes del género, quienes en un mismo escenario le cantaron al amor, a la mujer y al despecho.
El grupo pinolero Macoya, que celebraba su 18 aniversario, se encargó de calentar al público para recibir a los artistas internacionales.
El boricua Jerry Rivera subió al escenario en medio de una lluvia de gritos por parte de sus fanáticas y durante la suave melodía del tema Una y Mil Veces muchas parejas aprovecharon para demostrarse su amor con besos y abrazos.
No se cansó de enaltecer a la mujer e incluso se arrodilló delante de una bailarina para interpretar temas como Quiero y Amor del Bueno. Luego de varias canciones y para darle un poco de ritmo al momento, pero sin perder el romanticismo, interpretó el tema Amores Como el Nuestro, que hizo corear y bailar a las parejas que aún permanecían abrazadas.
“I love you Nicaragua; te quiero mucho”, fue su frase de despedida. Sin embargo, regresó al escenario, y con la canción Vuela Muy Alto se despidió definitivamente.
HOMENAJE A CELIA CRUZ
Como buena mujer, la India no dudó en hacerse esperar. Luego de casi veinte minutos apareció con un vestido que transparentaba su silueta y dejaba entrever los tatuajes que tiene en ambas piernas.
Con El Yerberito Moderno inició una serie de canciones que interpretó como un homenaje a la guarachera Celia Cruz.
A diferencia de Rivera, que le cantó al amor, la India le cantó al despecho con temas como Ese Hombre que Tú ves Allí, La Costumbre, Moribunda de Amor, entre otras. Canciones que definitivamente llevaron la noche a su punto máximo. La intérprete quedó sorprendida cuando el público coreaba sus canciones y agradeció la acogida que le dieron los nicaragüenses.
En algún momento alguien del público le pasó un puro nica y sin pensarlo dos veces comenzó a fumarlo enérgicamente, haciendo una especie de ritual, mientras el público se partía a gritos.
Al final de su presentación agitó la bandera azul y blanco, la besó y se la ató al cuello como señal de agradecimiento y despedida. El público le pedía otra y regresó al escenario para deleitar con el tema Amores Como el Nuestro.
El reloj marcaba la llegada de un nuevo día, pero aún faltaba que el colombiano Grupo Niche hiciera su presentación.
El público, que en un inicio abarrotó el lugar, comenzaba a arralarse, pero los ánimos y las ganas de bailar no menguaron, sobre todo cuando interpretaron temas como Una Aventura, Gotas de Lluvia y Hagamos lo que dice el Corazón. Así culminó este festival, que se prolongó por más de seis horas y en el que el principal ingrediente fue mucha, pero mucha salsa.