Ayer en la madrugada vecinos y familiares recibieron en el barrio La Cruz, de San Marcos, los dos féretros donde yacían los cadáveres de Joselín, de 12 años y su hermano José Antonio Aparicio Aguirre, de 9 años.
La niña era originaria de este lugar, al igual que su madre Ruth Aguirre, mientras que el niño nació en Costa Rica.
Uno de los pequeños fue encontrado muerto el pasado lunes y el otro el martes, cerca de su vivienda en La Carpio, en Costa Rica. Aunque preliminarmente se ha dicho que murieron ahogados, los familiares aseguran lo contrario.
APOYO DE VECINOS
Los dos cuerpos fueron repatriados ayer del vecino país, donde sus progenitores se asentaron en busca de un mejor futuro para la familia hace más de 12 años, sin imaginar que dos de sus cuatro hijos tendrían un final doloroso.
Ayer los vecinos y amigos de la familia se congregaron en la casa de los abuelitos maternos de estos pequeños. Los cuerpos fueron velados desde las cinco de la mañana, hora que llegaron al barrio y sepultados a las tres de la tarde.
INTERROGANTES
Tanto Ruth Aguirre, madre de ambos fallecidos y su esposo, José Antonio Aparicio, dieron gracias al pueblo costarricense y a los compatriotas de la Embajada y Consulado de Nicaragua en aquel país, por los diversos gestos de solidaridad y apoyo que les han brindado para enfrentar los gastos que generó la tragedia.
Pero además pidieron a las autoridades del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), de Costa Rica, que ahonden en la investigación pues no se resignan a creer que ambos menores fallecieron de manera accidental.
“Yo nunca me voy a resignar con esa versión de que mis hijos se ahogaron”, dijo.
Cabe destacar que la vecina que los padres de los pequeños señalan como la responsable de las muertes es originaria de San Marcos, Carazo.
NUNCA LOS VIERON
Cuando se supo la noticia de que los niños habían desaparecido, amigos y familiares se unieron a la búsqueda. “Pasamos muchas veces por ese lugar donde aparecieron los cuerpos y nunca vimos ni sus ropas, ni mucho menos sus cuerpos”, refirió Aguirre.
Para la familia es incomprensible que se haya encontrado la ropa de los niños bien ordenada junto a sus zapatos, pues consideran que cuando una persona decide entrar a bañarse a un río deja la ropa y los zapatos sin acomodarlos.