Barack Obama sigue siendo favorito para ser investido candidato demócrata en la presidencial de noviembre en Estados Unidos, pese a la victoria de Hillary Clinton en Virginia Occidental que reflejó su serio déficit electoral entre blancos de origen modesto.
La ex Primera Dama venció al senador de Illinois por 67 por ciento a 26 por ciento en Virginia Occidental, en una primaria que subrayó la dificultad de Obama en afirmarse entre los votantes blancos de la clase trabajadora que jugarán un papel clave en las elecciones generales de noviembre.
“Ustedes nunca abandonarán y yo tampoco lo haré”, dijo Clinton a sus seguidores durante un mitin de celebración por el triunfo del martes en este distrito pobre y montañoso del este de Estados Unidos.
“Estoy más decidida que nunca a seguir con esta campaña hasta que todos hayan tenido su oportunidad de hacer oír su voz”, dijo Clinton, dejando ver que seguirá dando batalla hasta completar las cinco primarias restantes.
Sin embargo, más significativo que los 28 delegados de Virginia Occidental es el bloque de casi 800 “súper delegados”, funcionarios y prominentes demócratas que podrían decidir la nominación del candidato del partido.
El equipo de campaña de Obama anunció el miércoles el apoyo de otros cuatro superdelegados, con lo que el senador de Illinois cuenta ahora con el respaldo de 286 contra 272 de Clinton, según el sitio independiente RealClearPolitics.
Según el sitio independiente Realclearpolitics, Obama cuenta con 1,886 delegados contra 1,719 para Hillary Clinton, lo que lo sitúa considerablemente cerca de la línea victoriosa de 2,025.
La reacción de la prensa al amplio triunfo de Clinton en Virginia Occidental fue resumida por el diario Político: “Gana Hillary, ¿a alguien le importa?” Un titular del Wall Street Journal señaló: “La victoria de Clinton trae escasa compensación”.
Pero el jefe de comunicaciones de Clinton, Howard Wolfson, dijo que el resultado de Virgina Occidental debería dar a los superdelegados una pausa para la reflexión.
Los analistas han declarado de manera casi unánime que la carrera ha terminado, dijo Wolfson este miércoles a la cadena de televisión MSNBC.
“Sin embargo (los electores) vinieron de a montones... y votaron no por un margen escaso si no abrumadoramente por la senadores Clinton a pesar de que se les dijo que la carrera estaba terminada”, dijo Wolfson.
“Ella se conecta con los votantes que los demócratas necesitan para ganar en noviembre”, agregó.
Obama aventaja a Clinton en todos los ítems: delegados, superdelegados, suma del voto popular y número de primarias.
El senador que aspira a convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos dejó de lado Virginia Occidental y ya apunta en cambio a las elecciones generales de noviembre contra el republicano John McCain.
“Aunque la fórmula Bush-Cheney no estará para una reelección, las políticas Bush-Cheney sí estarán, porque John McCain se postulará por otros cuatro años con el mismo enfoque que ha fallado al pueblo estadounidense”, dijo Obama en Missouri el martes, en referencia al presidente George W. Bush y el vicepresidente Dick Cheney.
Pero los sondeos a boca de urna subrayaron eventuales dificultades para Obama en el futuro. Clinton ganó el voto de los blancos por 68 por ciento, y ganó el 72 por ciento de los votos entre los electores de bajos recursos, según MSNBC.
Los demócratas en su conjunto celebraron de todos modos tras apoderarse de un escaño legislativo en representación de Mississippi, un bastión del Partido Republicano, en una elección especial el martes.
“No voy a ninguna parte, con excepción de Kentucky y Oregon, y Montana, Dakota del Sur y Puerto Rico”, dijo Clinton a CNN en referencia a las primarias demócratas que restan.
“No creo en renunciar. Puedes no ganar en la vida, pero haces lo mejor que puedes”, agregó.