Tras una prolongada intervención en cadena nacional de radio y televisión, el presidente Daniel Ortega no logró esta noche ofrecer una solución a la huelga de transporte -que hoy cumplió diez días- y tras buscarle todas las explicaciones posibles a la crisis del petróleo sólo mantuvo la misma propuesta de reducir en 50 centavos de dólar el precio del galón de combustible para los transportistas.
“Entiendo y comparto la desesperación de los transportistas porque sienten la situación dura, al igual que el resto de la población... Estamos claro que 50 centavos es (ofrecimiento) pequeño, pero deben recurrir a mecanismos solidarios para salir adelante como gremio”, expresó Ortega, tras explicar que la rebaja de 50 centavos saldrá en parte de los fondos del Alba y el resto a través de una reforma presupuestaria que deberá aprobar la Asamblea Nacional.
En un aparente intento por contentar a los buseros de Managua, que hasta ahora no se han sumado al paro porque reciben un subsidio millonario del Estado, el gobernante ofreció nuevamente una nueva flota de autobuses para la la capital, los que dijo serían adquiridos por los transportistas con facilidades de pago y sin intereses.
Para los taxistas, gremio que si ha detenido sus cerca de 12 mil unidades al menos durante el día, el mandatario recomendó a “alternativas” que supuestamente les permitirá mejorar sus ingresos. “En Managua hay 12 mil taxis que están disputándose el mercado, esto provoca que ninguno gane lo suficiente, lo que hay que hacer es que un día circulen tres mil y el otro otros tres mil, para que así todos ganen”.
A los transportistas del sector interurbano les recomendó que los “ciclos de rotación” sean extendidos a más tiempo para que en cada vuelta que realicen monten una mayor cantidad de pasajeros.
Con relación al sector del transporte mencionó que sí estos desean “que les controlen la tarifa , supervisen el número de unidades que están operando” y otras regulaciones a los que son sometidas algunas cooperativas de transporte subsidiadas por el Estado, podrían conversar sin ningún problema.
Ortega no desperdició la oportunidad para culpar al “capitalismo salvaje” de la crisis petrolera mundial e incluso aseveró que pese a la gravedad de la situación, el país está “mejor” con su gobierno.