En 1917, Gran Bretaña como potencia gobernante, y en un disimulado intento de asegurar sus intereses colonialistas en el Oriente Medio, favoreció la creación de lo que llamó un Hogar Nacional para el pueblo judío, mediante el documento conocido como la Declaración de Balfour.
El 29 de noviembre de 1947, durante su 2do. período de sesiones, la Asamblea General de la ONU aprueba la Resolución 181, que estableció la partición de Palestina en un Estado judío, al que se le adjudicó el 55 por ciento de las tierras, y uno árabe con el 45 por ciento. Este acuerdo pretendía poner fin a un complicado y sangriento proceso que se inició mucho antes.
El 14 de mayo de 1948 se crea el Estado de Israel, que se apropia violentamente del 78 por ciento del territorio, y comienza una escalada de violaciones al Derecho Internacional, que persiste en los últimos 60 años. La expansión territorial israelí implicó la destrucción de 418 aldeas y ciudades palestinas, y más del 60 por ciento de la población fue expulsada y convertida en refugiados, un drama aún sin solución. El desalojo fue llevado a cabo con extrema violencia por el ejército israelí y provocó el éxodo masivo de palestinos, que en la actualidad suponen más de 5 millones de expatriados, según las Naciones Unidas.
Este hecho pasó a los anales de la historia como el Nakba, que significa desastre, y que para muchos analistas regionales sigue siendo una realidad.
En un intento por reparar la injusticia cometida y en reconocimiento tácito a las atrocidades de Israel, la propia ONU declara el 29 de noviembre como Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino.
Desde 1948 hasta el presente los territorios palestinos se vieron reducidos al 14 por ciento como consecuencia de la anexión de sus tierras y la creación de asentamientos por parte de Israel.
El control de servicios imprescindibles como el agua, la energía y el combustible están en manos de Israel, quien los utiliza a su antojo para imponer medidas punitivas contra la población de los territorios ocupados, casi 4 millones de palestinos.
Destruye, asimismo, la infraestructura y segrega a millones de palestinos detrás del llamado Muro del Apartheid, que alcanzará una longitud de 750 km y que fuera declarado ilegal hace más de tres años por el Tribunal Internacional de Justicia.
Israel, incumpliendo decenas de resoluciones de Naciones Unidas, prosigue con la ampliación del número de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén, en las que ya se han ubicado a cerca de medio millón de israelíes.
¿Cuántos años más tendremos que seguir sufriendo los palestinos?