La ONU propuso este martes establecer un “puente aéreo” a Birmania y evitar así una “segunda catástrofe” tras el paso del devastador ciclón Nargis, pero la junta militar se mantiene firme e insiste en controlar la distribución de la ayuda.
Once días después de una de las peores catástrofes de la historia reciente (que dejó al menos 34,273 muertos; 27,836 desaparecidos y cerca de dos millones de damnificados) la junta reafirmó su oposición a dejar entrar un gran número de trabajadores humanitarios para repartir la ayuda destinada a los dos millones de sobrevivientes.
“Por el momento, la nación no necesita a trabajadores humanitarios especializados”, aseguró el vicealmirante Soe Thein, citado en un diario oficial.
Ante la gravedad de la crisis, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) advirtió el martes que se necesita “un puente aéreo o marítimo” para enviar la ayuda “lo más rápido posible” y evitar una segunda “catástrofe”. El secretario general de la ONU Ban Ki-moon expresó “su inmensa frustración ante la lentitud inaceptable de la respuesta a esta grave crisis humanitaria”.