Si había un pronóstico sencillo de emitir antes del inicio de la actual campaña, era la segura permanencia de los Rangers de Texas en el sótano del sector Oeste de la Liga Americana.
A diferencia del año pasado, ahora no podrían disponer de sus dos mejores toleteros: Mark Teixeira y Sammy Sosa. Y aún cuando Michael Young seguía conectando hits, su producción de jonrones había bajado de 24 a 14 y luego a 9, en los últimos tres años.
Pero lo más grave de Texas era su staff abridor. Kevin Millwood venía de registrar 5.16 en efectividad el año pasado. Vicente Padilla, 5.76; Brandon McCarthy, 4.87; Kason Gabbard, 4.65 y Jason Jennings, 6.45. ¿Qué le parece?
El dueño del club, Tom Hicks, pidió paciencia a sus fanáticos. “Este año quizá no sea fácil, pero seguro que vamos a ser contendores para el 2009”, adelantó.
En The Sporting News se consideró que los Rangers de Nueva York, el equipo de la Liga Nacional de Hocky sobre hielo, tendría mejores opciones que los de Texas de pelear en el Oeste.
Y en abril se dedicaron a respaldar los vaticinios con hechos. Terminaron el mes con 10-17, en medio de una racha de siete derrotas, que obligó al presidente del equipo, Nolan Ryan, a decir que “necesitamos analizar esta situación”, mientras se le ponía precio a la cabeza de Ron Washington.
A partir de entonces todo ha cambiado. Han ganado nueve de 12 partidos en mayo, mientras se sitúan como sublíderes en bateo (.268) y jonrones (43) en el joven circuito. Y lo mejor, su pitcheo se volvió imbateable. Creció de golpe.
Coleccionó un rosario de 33 ceros, mientras construía tres lechadas en tres días, la mitad de todas las conseguidas el año pasado.
No obstante, lo que más impresiona de estos Rangers ha sido su combatividad. Se les ha visto quitarse de encima desventajas terribles y ante lanzadores calificados. No bajan los brazos y se han adelantado al pronóstico de su dueño.