En el desarrollo de tecnologías para resolver la crisis energética se presentan alternativas, dentro de las que están la producción de biodiesel y etanol.
Se ha generado una serie de contradicciones de diversa índole, alrededor de la producción de cultivos energéticos, entre las que se pueden citar:
Los cultivos energéticos utilizan grandes áreas de tierra que compiten con la producción de alimentos, por lo que se estima que al año 2030 la competencia podría generar grandes hambrunas.
La producción de biodiesel o de etanol es rentable a partir de caña de azúcar y de palma africana. Otros cultivos no son competitivos de no ser subsidiados.
Los cultivos energéticos se deben establecer en sistemas productivos de monocultivos, por lo que atentan contra la biodiversidad.
No se dispone del material genético potencial para sustituir grandes extensiones de cultivos cuando se originen enfermedades y plagas que puedan atacarlos.
En la medida que se incrementen los cultivos también se incrementará la demanda de fertilizantes que tienen como base el petróleo y los precios actuales de los fertilizantes están haciendo que varios cultivos se tornen menos competitivos. El precio actual de la urea supera en varios países los US$35.00 y puede llegar a US$50.00. Si no se desarrollan tecnologías para aprovechar el nitrógeno atmosférico se enfrentarán serios problemas en la agricultura.
El biodiesel y el etanol son rentables únicamente si los precios del petróleo están por encima de los US$70.00.
No todos los países disponen de la mano de obra necesaria para atender grandes áreas de cultivos energéticos.
Todo lo antes mencionado tiene sus razones de ser y podrán darle en parte la razón a los que se oponen a los cultivos energéticos, pero lo que todavía no se ha considerado es que nuevas fuentes de energía se vienen proyectando con mayor beligerancia por las mismas necesidades que enfrentan las economías emergentes como China, India y Rusia.
Es de esperar que en los próximos cinco años más del 50 por ciento de los vehículos sean híbridos y que deban trabajar en las siguientes combinaciones:
Gasolina y gas natural. Esta tecnología ya está bastante desarrollada y es utilizada en el transporte público de diversos países latinoamericanos. Se estima que el ahorro de la factura petrolera es de alrededor del 40 por ciento.
Vehículos que utilizan paneles solares para movilizarse. En la medida que se está masificando el empleo de paneles en viviendas y edificios públicos sus costos han disminuido hasta en un 50 por ciento. No es remoto que para el año 2015, un 15 por ciento de vehículos se movilicen con paneles.
Vehículos que utilizan energía a partir de celdas de litio o hidrógeno de alto rendimiento. Por el momento sólo se han desarrollado los prototipos por el alto costo tecnológico, pero en la medida que se desarrolle la tecnología, esto será superado.
Vehículos que se movilicen con electricidad inalámbrica. Se debe tomar en cuenta que el transporte público de países europeos durante años se ha movilizado con electricidad principalmente vehículos como los tranvías y trolebuses. En este caso se deberá considerar la energía primaria de generación. Con el sólo hecho de hacer más eficientes los motores eléctricos versus los motores de combustión se puede tener un ahorro de más del 50 por ciento de la factura petrolera.
Los vehículos híbridos que utilizan gasolina o gasoil y biodiesel y etanol. Empresas como Toyota y otras han estimado que para el año 2012 más del 40 por ciento de la flota vehicular que produzcan dispondrá de tecnología híbrida.
Vehículos MDI. Esta tecnología ha sido poco divulgada, pero tiene un gran futuro inmediato. En Francia se ha desarrollado esta tecnología conocida como bi-energía en la cual en los vehículos puede utilizar aire comprimido y combustible.
Se deberán valorar otras fuentes de energía que se están promocionando y que serán las que competirán con el petróleo como la energía eólica, nuclear, geotérmica, la energía de los océanos, etc.
En la medida que el biodiesel o etanol sea menos competitivo con las nuevas fuentes de energía y que el precio del petróleo vuelva a su curso volveremos a ver el crecimiento de las áreas agrícolas para la producción de alimentos. El hombre en sus necesidades es muy creativo y en la medida que vayamos llegando al fondo del barril se desarrollarán los nuevos conceptos tecnológicos en el campo energético y se deberá de superar el egoísmo que permite que con tantos recursos naturales y financieros, haya gente que padece hambre.