Su carta de presentación son los 34 paros de transporte que ha organizado en Managua durante los últimos 20 años. A ésos le suma las casi 50 huelgas de transporte en el resto del país y un sinnúmero de negociaciones que ha sostenido con presidentes y ministros, en su papel de dirigente del sector transporte.
Rafael Quinto es también el presidente de la Unión Regional de Cooperativas (Urecootraco), presidente y gerente de la Afianzadora Nicaragüense de Transporte. Un hombre ocupado que se desplaza con mucha calma y que se hace esperar.
Casi dos horas después de lo acordado brindó esta entrevista en la que aclara la “participación solidaria” de los transportistas de Managua respecto a la huelga de transporte que iniciaron el resto de departamentos, a excepción de la capital. Además, a su parecer, en las negociaciones que espera se lleven a cabo con el Gobierno, esta vez cree que no va a participar. Ya no lo quieren.
“Parece que el único con el que no voy a negociar es con este Gobierno porque dicen que no quieren que yo llegue a la negociación. No sé por qué, tal vez creen que no tengo capacidad porque yo apenas soy economista”, comenta con una sonrisa insinuante.
Desde su silla en Urecootraco dice que hay salida al problema. “Te lo digo como transportista y como economista que soy”. Lo único que falta son voluntades para negociar y reorientar recursos.
“Hay que congelar el precio de los combustibles y revisar el funcionamiento del mecanismo que firmó el Gobierno de Nicaragua con Venezuela. Si yo estuviera en el Gobierno y tuviera dudas de cómo solucionar la crisis, ya hubiera ido a Honduras a revisar cómo han hecho los hondureños para que el combustible sea vendido a transportistas y particulares a 63 córdobas. En Nicaragua la misma gasolina vale 93, y en Bluefields 110, en Puerto Cabezas casi 200. Tenemos que ver cuál es la magia, cuál es la forma de administrar el combustible en Honduras para que les permita venderlo más barato”, aconseja este transportista que funge ahora en cargos administrativos.
Se dice que hubo una reunión el viernes (2 de mayo), en la secretaría del FSLN con dirigentes del transporte. ¿Estuvo usted ahí? ¿Qué propuestas surgieron?
Lo que hubo el viernes fue un intento de reunión donde el Gobierno llamó a algunos compañeros para hacerles algunos ofrecimientos. Se decía que era con el Presidente. Después los compañeros que fueron a tratar de explorar, porque era obligación nuestra evitar el paro, a como es obligación nuestra buscar la negociación para suspender el paro. El paro no es el objetivo, el paro es nada más el mecanismo para llegar a los objetivos que perseguimos. En esa reunión estaba el diputado Edwin Castro, otros funcionarios del MTI y otras personas. No se pudo llegar a ningún acuerdo. No participó ningún miembro de la Coordinadora Nacional de Transporte porque nosotros tratamos de enviar a un compañero y no lo dejaron entrar.
Estoy sumamente extrañado que un Presidente que habla mucho de luchas sociales, que insta a los gremios a defender sus derechos, y hoy se sale a defender ese derecho y el de los usuarios para que no suban la tarifa, son reprimidos de la manera en que fueron reprimidos en León. Entonces, la pregunta es ¿a dónde vamos? ¿Es cierto el discurso del comandante? ¿Dónde van a estar los pobres, arriba, abajo o debajo de la bota?
Se dice además que en esa misma reunión se les propuso la compra de combustible a precios de distribución, suministros a precios favorables y al final lo rechazaron.
El grupo de compañeros que llegó, comentaron que ofrecían 30 centavos de dólar, que a la fecha del viernes eran 5.70 córdobas. Lo que requerimos es un congelamiento del precio del combustible en una cifra manejable para los transportistas y el Gobierno. Públicamente hemos planteado 45 córdobas. Para eso sería la negociación, la gasolina está en 93, menos seis, serían 87, entonces ya tenemos el techo y el piso para una negociación y a partir de ahí se empezaría a negociar, igualmente se haría con los vehículos de diesel. Pero la actitud del Gobierno es no querer discutir estos temas y la respuesta de los transportistas es lo que vos mirás hoy en la calle y lo peor son los resultados. El país está perdiendo un montón de dinero porque hay intransigencia en la cabeza de algunos funcionarios que no le permiten al Presidente ver más allá. Y yo estoy extrañado porque hasta donde yo conocí a Daniel siempre he creído que es astuto y que es inteligente, y creo que algo está pasando.
¿No tienen comunicación con el presidente Daniel Ortega?
No, lo tienen aislado.
¿Cómo ha cambiado la relación en los últimos meses?
Es que desde que el Presidente llegó al poder no hay comunicación con la Coordinadora Nacional de Transporte, a lo mejor habrá comunicación con otros compañeros de manera individual, pero como gremio en sí no hay comunicación desde que él llego al poder.
Pero la Urecootraco siempre ha sido vista como de línea sandinista.
Eso lo estás diciendo vos. La Urecootraco fue constituida como un organismo gremial y la prueba es que ves que hemos tenido que enfrentarnos con quien hayamos tenido que hacerlo. Vos miraste, aún cuando el Presidente llegó al poder en el 2006, nosotros tuvimos una actitud de rebeldía por políticas que no consideramos adecuadas en su momento. Ahora mismo la Urecootraco está participando en todo el país, activamente, junto con la Coordinadora (Nacional de Transporte). Lo que pasa es que en este país se dice cualquier cosa, pero este paro de transporte ha definido que en Nicaragua la Coordinadora Nacional de Transporte es un organismo gremial independientemente. Hay en ella miembros que son liberales, sandinistas y otros que no son nada.
El MTI dice que la salida es imposible. ¿Cree que hay incapacidad para negociar?
Yo veo esto como normal. Siempre ha sido así, pero cuando ya nos sentamos en la mesa a negociar, el Creador comienza a iluminar las mentes, comienzan a salir las ideas y comienzan a salir los recursos. Lo triste y lo lamentable es que un Presidente que conoce de las luchas sociales haya permitido que los transportistas escalaran esta lucha social, porque esto va más allá de la lucha gremial. Estamos reivindicando el no incremento de la tarifa en todo el país y a la comida. Si el Presidente tiene de verdad ese sentimiento social que dice tener, debería estar en las calles con nosotros y a sus ministros los debería tener buscando recursos para que nosotros logremos el objetivo de congelar el combustible y que no suba la tarifa en todo el país.
Yo tengo la información que a siete compañeros de un municipio, la señora Gioconda Alvarado (secretaria general del Ministerio de Transporte e Infraestructura) les está planteando un incremento de tarifa a cambio de que no se integren a la lucha. Creo que con funcionarios así, Daniel debería revisar su actuación.
¿Cree que el Gobierno tenga herramientas que los obliguen a ustedes a dar un paso atrás?
Es su derecho. Todos los gobiernos son un organismo institucional creado por Ley y tienen organización como la Policía para hacer prevalecer sus derechos, y en muchos casos hasta los intereses del Gobierno. Igual los transportistas tienen derecho.
Me refiero a la presión que podría ejercer el Gobierno con relación a las aseguradoras, las afianzadoras que ustedes manejan y que no están reconocidas por la Superintendencia de Bancos.
Ése no es un tema del Gobierno, del Ejecutivo. Ése es un tema que lo está manejando la Superintendencia de Bancos y no está subordinada a la Presidencia, y por otro lado lo está manejando la Corte Suprema de Justicia que tampoco está subordinada a la Presidencia. Sabemos que ésas son bolas y especulaciones más políticas que de otro tipo. Si tuviéramos algún temor no estuvieran 152 municipios del país paralizados.
En años anteriores, en las protestas de transporte ustedes se han visto más diligentes. ¿Qué es lo que les obliga a estar al margen, apoyando de largo?
No sé qué quiere decir diligentes.
Más activos en la protesta.
Es una cuestión circunstancial en Managua. En este momento en que el resto del país está luchando con todas sus fuerzas, Managua lo luchó hace tres años. Yo te puedo recordar esas luchas en las calles donde los estudiantes protestaron fuertemente. Se nos quemaron 10, 15 unidades de transporte, ustedes los medios fueron testigos de los bochinches callejeros. Y no fue una semana, fueron meses de lucha. Eso permitió que el Gobierno definiera políticas públicas para la capital y tuviéramos los resultados que tenemos hoy. Ese mismo ejemplo de lucha de Managua es el que está reivindicando el resto del país. El resto del país está pidiendo que se congele combustible, los transportistas del resto del país están pidiendo una tarifa social. Hay muchas similitudes. En todo caso, si Managua entra al paro es un apoyo fuerte al sector.
¿Cuál sería la solución integral a esto, tomando en cuenta que el 90 por ciento del sector interurbano se declara en quiebra?
No sólo el interurbano. Ése es un error que están cometiendo los medios. Aquí hay un paro urbano, interurbano y de carga.
A excepción de Managua.
Es que Managua es un municipio, pero los otros 152 municipios del país, que tienen transporte urbano, están paralizados. Entonces el transporte urbano del país está paralizado, los taxis son transporte urbano, los buses de León, igual Chinandega... además, está integrada la carga de una manera increíble. Todos los días se vienen incorporando, es increíble, hay más de 600 vehículos en un tranque en la zona de La Gateada, entonces éste es un paro general del país. Un paro que está siendo apoyado fuertemente por el transporte urbano de Managua y no se descarta que si sigue la represión se va a paralizar.
Eso sería de manera solidaria entonces, porque según usted en Managua tiene buenas condiciones de trabajo (combustible y suministros a precio módico y subsidios).
Si el paro llega, va ser únicamente por un gesto de solidaridad gremial. No hay otra razón porque en Managua hay combustible congelado, hay subsidio, hay una tarifa social y las tres cosas fueron ganadas por los transportistas en las calles en beneficio de la población. No es regalado. Nosotros lo ganamos con dos años de lucha callejera.
De cara a la calidad del servicio, ¿de qué manera lo podrían mejorar finalmente?
En los sectores intermunicipales hay mucha inversión. En las ciudades distintas del país es técnicamente imposible mejorar la calidad de los autobuses porque con las tarifas y los precios del petróleo no se va poder mejorar. Sin embargo, la ciudad de Managua tiene dos alternativas, que el Gobierno importe autobuses nuevos con un crédito de México. Eso va a mejorar el parque automotor de la ciudad y hay que felicitar al Gobierno por haberlo gestionado. Sin embargo, si se le hubiera permitido a los transportistas importar autobuses, ya los tuviéramos en el país, pero el Irtramma (Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua) con sus jueguitos no permitió, entonces ahora ni han venido los buses nuevos ni pudimos importar más que ocho buses del año 2000, que ahí andan circulando en la Carretera Norte. Aquí es nada más un problema administrativo traer esos buses.
¿Y la tarifa diferenciada?
Eso es un problema porque el Presidente siempre está hablando de la tarifa social, lo cual es muy bueno para los usuarios, que anden en buses nuevos con tarifas de 2.50 córdobas, pero en el futuro se tendrá que discutir ese tema, hay muchos ciudadanos que quieren andar en un autobús con más comodidad.