Una jornada de violencia del crimen organizado dejó sólo este viernes un saldo de 15 muertos en México, entre ellos un alto mando policiaco de la Fiscalía capitalina, el segundo jefe de rango asesinado en dos días consecutivos.
La jornada inició con el anuncio del asesinato del comandante del grupo Antisecuestros de la Policía Judicial de la Ciudad de México, Esteban Robles Espinoza, interceptado en un cruce de calles la mañana del viernes en su camino al trabajo.
Robles Espinoza, de 52 años, fue acribillado a balazos en su automóvil cuando salía de su domicilio.
Con la ejecución de Robles suman cuatro altos mandos policiacos asesinados en 10 días.
La noticia se supo mientras el Presidente mexicano, Felipe Calderón, encabezaba en Ciudad de México una ceremonia para rendir homenaje póstumo al comisionado Edgar Eusebio Millán Gómez.
Gómez era coordinador de Seguridad Regional de la Federal Preventiva (PFP), asesinado el jueves también a las puertas de su casa en la capital.
Millán, considerado por la Presidencia de México como un elemento “estratégico” en las operaciones conjuntas de fuerzas federales y militares que llevan a cabo contra el narcotráfico, no pudo escapar de tres sicarios pese a que solía dormir en viviendas diferentes durante la semana para evitar atentados.
Además, Millán es el mando policial de más alto rango asesinado desde que el presidente Felipe Calderón lanzó una batalla frontal contra el crimen organizado a finales de diciembre del 2006.
El pasado 2 de mayo, José Aristeo Gómez Martínez, director de área del Estado Mayor de la Policía Federal Preventiva (PFP) de México, también fue muerto a tiros.
Los asesinatos de los tres altos mandos ocurrieron en la capital mexicana y se ha especulado que se trata de una guerra selectiva contra jefes policiales que se destacaron por su lucha contra el crimen organizado y los cárteles de la droga.
“Debemos decir las mexicanas y los mexicanos juntos un ya basta, categórico y definitivo que nos una precisamente para enfrentarlo (al crimen organizado). Sociedad y Gobierno debemos unirnos en el repudio a la violencia de quienes quieren ver un México atemorizado por el crimen”, dijo el mismo viernes el presidente Calderón.
Calderón desplegó en diciembre del 2006 bajo el mismo argumento a más de 36,000 militares a los estados más violentos de México, sin que hasta el momento se haya registrado una disminución en el número de ejecuciones anuales, que promedian más de 1,100.
Al mismo tiempo la Casa Blanca hizo un llamado al Congreso de Estados Unidos para que apruebe el presupuesto para el Plan Mérida, con el que se estrecharía la cooperación bilateral en la lucha contra el crimen organizado en México.
En la violenta jornada de ayer en México, el resto de las ejecuciones se registraron en Ciudad Juárez, también frontera con Estados Unidos, y en Sinaloa, con fuerte presencia del cártel de drogas que lleva el mismo nombre.
Los grupos mafiosos en México libran una guerra sin cuartel que ha causado desde 2006 unas 6,000 muertes, 1,170 en lo que va de este año, según cifras extraoficiales.