Barack Obama borró el viernes la ventaja que tenía Hillary Rodham Clinton entre los súper delegados de la convención nacional y ganó nuevo respaldo de los trabajadores, en una muestra de que más miembros del Partido Demócrata comenzaban a apoyar al senador para ser el candidato presidencial.
Obama recibió el apoyo de nueve súper delegados (prominentes dirigentes partidarios que tienen libertad para escoger por quién votar en la convención presidencial), incluido el legislador Donald Payne, de Nueva Jersey, un miembro del Consejo Político Negro del Congreso que había sido partidario de Clinton.
Obama consiguió además el apoyo de la influyente Federación Americana de Empleados Gubernamentales. El sindicato asevera que tiene aproximadamente 600,000 miembros que trabajan en el Gobierno federal y en el de Washington, D. C.
“Nuestra gente, pienso, reconoce el entusiasmo y la vitalidad en la campaña del senador Obama”, dijo el presidente del gremio, John Gage.
Clinton también ganó un súper delegado.
Con los nueve nuevos súper delegados, el senador por Illinois tiene 271, mientras que la cuenta para Clinton es 271.5. Hace poco más de cuatro meses, Clinton tenía una ventaja de 169-63.
Los súper delegados son líderes del partido que asisten a la convención de delegados por virtud de su posición, y no por elección en las elecciones primarias o en el consejo político.
Además de Payne, los legisladores Peter DeFazio, de Oregón, y Mazie Hirono, de Hawai, dos miembros del Comité Nacional Demócrata de California y un funcionario del partido en Carolina del Sur anunciaron que apoyan a Obama. Súper delegados de Nuevo México y Virginia también se unieron a la emigración hacia la campaña de Obama.