En su más espectacular actuación en esta campaña, Vicente Padilla deslumbró tanto que cegó a los Marineros y se adjudicó una victoria 2-0, anoche en el Safeco Field de Seattle.
Ni en su blanqueada ante Minnesota, o en cualquiera de sus anteriores presentaciones, Padilla había estado tan dominante como anoche. Su labor fue una mezcla de poder y precisión, atrevimiento y prudencia.
Sólo así podía pasar encima de una batería tan agresiva como la de los Marineros, quienes además echaron mano de su mejor pistola, el zurdo canadiense, Erik Bedard, eclipsado por el nica.
En siete entradas, Padilla sólo cedió dos hits (de Yunieski Betancourt e Ichiro Suzuki), sin carreras, con dos bases y ocho ponches, lo que constituye su faena más dominante del año.
Texas rompió el hielo 1-0 en el cuarto inning, cuando hit de Milton Bradley se unió a triple de Brandon Boggs ante el usualmente hermético Bedard.
El zurdo de Seattle volvió con un cero en el quinto, pero en el sexto, Bradley le prendió un lanzamiento bajito y lo metió en los asientos del jardín izquierdo.
Mientras todo eso sucedía, Padilla seguía creciendo, al extremo de retirar a 12 bateadores en fila, hasta ceder un cohetazo de Ichiro Suzuki en el sexto, pero sin consecuencia. No obstante, la mayor presión la viviría el nica en el séptimo episodio.
Padilla, quien no había dado boletos, dio dos seguidos a Raúl Ibáñez y Adrián Beltré, pero reaccionó con todo su poder y, recurriendo a disparos de hasta 97 millas, dio scone de ponches ante Jeff Clement, Yunieski Betancourt y Wladimir Balentien.
Padilla, al igual que Bedard, no apareció para el octavo inning, pero quedó constancia de su formidable labor, preservada por los relevistas Joaquín Benoit y A. C. Wilson, quien salvó.
Vicente debe volver a lanzar el lunes ante los mismos Marineros y el zurdo Bedard.