Con ocho adquisiciones a lo largo de 2007 no se puede negar que Datasul, la multinacional brasileña desarrolladora de aplicaciones de gestión empresarial, ha tomado un sesgo agresivo hacia el mercado. Adquirió carteras, ingresó a nuevos nichos de mercado, consolidó su actividad en México y Argentina, y puso sus pies en Chile y Colombia. Pero el movimiento que seguramente mejor recordará con el paso de los años es una inversión de sólo US$850,000 en un nuevo data center de 700 m2 con capacidad para 4,000 servidores capaz de atender 16,000 usuarios simultáneamente.
¿Ingresó al negocio de las telecomunicaciones? Para nada. Sólo se sumó al pelotón creciente de desarrolladores que apuestan a que internet será la plataforma que recalentará el competitivo mercado de las aplicaciones de gestión empresarial, mediante el llamado Software como Servicio, o SaaS, por sus siglas en inglés. Y no por casualidad. “SaaS acelera la implementación de las soluciones, reduce el time to market, recorta costos bajando las barreras de entrada para las empresas pequeñas (lo que genera escala) y puede redundar en mejores márgenes”, asegura en Nueva York Gustavo Piras Oliveira, analista para el sector tecnológico del Citigroup.
Con tantas promesas bajo el brazo, Datasul, presidida por Jorge Steffenf, contrató la plataforma de desarrollo de la Salesforce, referente mundial del mercado SaaS, y desarrolló una prueba piloto con un sistema de gestión de flotas, al cual sus usuarios podrán acceder desde cualquier dispositivo con acceso a internet con el solo pago de una suscripción por cantidad de usuarios y una disponibilidad casi inmediata. Como el acceso es remoto, el cliente no necesita adquirir infraestructura ni software. Sus actualizaciones son automatizadas por el proveedor y los costos de adquisición tenderían a caer. ¿Cuánto? 30 por ciento, según Datasul, y hasta “60 por ciento”, según Marcelo Galperín, CEO de Virtual Company Services, partner de Salesforce para el Cono Sur en Buenos Aires.
Abajo los precios, abajo el umbral de acceso, para Datasul y demás proveedoras de SaaS se abriría un mercado de más de cinco millones de pequeñas firmas de Brasil y más de tres en México. Sólo considerando los mercados más grandes de la región.
“Es un mecanismo democratizador, aunque las corporate no han dudado en adquirirlo”, acota Galperín, con una cartera de clientes que incluye pequeños comercios y a la propia Nestlé.
El deseo de maximización de ganancias aúna a toda la escala de empresarios. Este año el mercado SaaS latinoamericano creció 43 por ciento hasta alcanzar los US$193 millones, según estimaciones de la consultora IDC. Y si los números regionales pueden ser engañosos por su diminuto punto de partida, los cálculos globales no son menos promisorios: para Gartner, su crecimiento será del 22 por ciento anual, un ritmo más halagüeño que el nueve por ciento del mercado informático general.
Ahora, ¿qué ha cambiado el SaaS del viejo modelo de Aplication Service Provider (también una provisión remota que, por caso, la misma Datasul ofrece desde el año 2000, pero que sólo representa el cinco por ciento de sus clientes)? Por un lado, “una maduración del mercado y un aumento de la confianza de las empresas”, dice el argentino Gustavo Viceconti, Ceo de NeuralSoft, empresa rosarina que apostó fuertemente en llevar su ERP, Presea, a un modelo de proveedor de servicios, logrando que 85 por ciento de los clientes incorporados el año pasado adscribieran a la oferta virtual.
Por el lado de la comercialización, el viejo sistema ASP contemplaba arrendamiento de hardware y licencias de software por separado, lo que ahora se transformó en una única suscripción.
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