Nos refiere el profesor Róger Matus Lazo, enuno de sus libros de texto, que “el hombre es un animal de palabras y de silencios” y que cada palabra en el idioma castellano está matizada de valoraciones.
Un estudio de 69 escritores hispanoamericanos seleccionó una lista de diez palabras que son de su preferencia por su contenido y el valor que ellas mismas tienen, siendo éstas: amor, libertad, mar, alma, azul, belleza, corazón, Dios, vida y armonía, seguramente porque cada una encierra muchos motivos de reflexión profunda sobre la vida y la muerte.
Según el académico mexicano Eulalio Ferrer, hay palabras que han ido perdiendo su valor, o para decirlo de otra forma, han quedado desprovistas de contenido, y éstas son: democracia, libertad, verdad y justicia.
¿Quiénes otorgan realmente el valor a las palabras? Basta señalar varios ejemplos de cómo estas palabras se han desvalorizado y qué podemos hacer para que recobren su verdadera dimensión.
¿Con qué autoridad se puede hablar de democracia donde se vulnera la institucionalidad, el Estado de Derecho y la frágil gobernabilidad sufre tropiezos día a día, negándole por ejemplo a una población el derecho a ejercer el voto?
¿Qué valor puede tener la palabra libertad, cuando la principal de ellas como es la libertad de prensa se ve coartada, amenazada, violentada y castigada por tribunales que deberían dar el ejemplo de respeto a la Constitución y las leyes ?
En estos momentos la libertad de prensa está siendo amenazada por los juicios políticos, los sabotajes a plantas de radio, la discriminación publicitaria, que ha llevado a la quiebra a decenas de espacios radiales, la división planificada de los gremios periodísticos y sus miembros, los valladares al trabajo diario de los hombres y mujeres de prensa en el sector público, la falta de aplicación de la Ley de Acceso a la Información, y un sinnúmero de ejemplos que afectan la imagen, corre la inversión extranjera y provoca desconfianza a lo interno, disminuyendo las posibilidades de un mayor desarrollo y reducción de la pobreza.
En lo que se refiere a la palabra “verdad”, ¿qué contenido tiene en un país donde el secretismo de Estado se ha convertido en un nuevo modelo de información y la mentira oficialista se difunde por rótulos gigantescos en calles y carreteras, anuncios radiales o televisados, o los medios afines propagandizan, menospreciando la inteligencia de los ciudadanos, obras de progreso inconclusas o bien residuos de administraciones anteriores ?
¿Y qué decir entonces de la palabra justicia, donde el máximo tribunal que la representa dice estar dividido en dos grandes sectores políticos y la aplicación de la misma es a veces dirigida, manipulada u ordenada por quienes ostentan el poder?
Estas cuatro palabras: democracia, libertad, verdad y justicia, cuyo contenido es altamente humano y trascendente están sujetas a la jerarquía que el pueblo les conceda. Su contenido está en la defensa de las mismas a través de las personas que aún creemos en ellas y que estamos dispuestos a hacer todo lo que sea necesario para que no continúen siendo desvalorizadas, sino que, al contrario, resulten magnificadas por la defensa de las mismas, para que vuelvan a tener el valor que en sí mismas representan .