La clase política israelí empezaba a prepararse el martes para la posible renuncia o suspensión del primer ministro, Ehud Olmert, investigado por la Policía por un caso de corrupción y que podría ser inculpado por el procurador general, Menahem Mazouz.
Olmert —quien tiene ya en su haber tres investigaciones policiales— es sospechoso de haber recibido importantes sumas de dinero de un empresario estadounidense, al parecer para financiar algunas de sus campañas electorales, según el diario Yediot Aharonot.
El clima de incertidumbre sobre su futuro se acrecentó por el secreto mantenido por quinto día consecutivo sobre las sospechas que pesan sobre él, tras ser interrogado el viernes.