Después de una espectacular victoria por 10 puntos en las primarias de Pensilvana, la senadora Hilary Clinton, le está ganando terreno diariamente al senador Barack Obama, lo que puede convertirse en “El timonazo de Hilary”, pues cualquier cosa puede suceder en las elecciones primarias de hoy 6 de mayo en los estados de Carolina del Norte e Indiana, donde se esperan votaciones sin precedente y asimismo se están inscribiendo miles de nuevos electores. Los números demuestran el progreso de Hilary en las investigaciones nacionales, la pueden ayudar mucho, sobre todo en la opinión de los súper-delegados que están indecisos. La CNN, dio a conocer los resultados de la famosa “encuesta de encuestas” del pasado 30 de abril, señalando que la contienda entre los precandidatos demócratas está al rojo vivo, pues la ventaja de Obama es solamente de un punto sobre Hilary, 45 a 44 por ciento, después que el pasado 18 de abril disfrutaba de una ventaja de 11 por ciento. Estos resultados son una combinación de los sondeos de Fox /Opinions Dynamics, Gallup y la revista Newsweek.
El último sondeo del diario Times de Nueva York y la CBS demuestran que hay una división entre los votantes de ambos contrincantes, seis de cada diez demócratas que han participado en las primarias apoyando al senador Obama se muestran satisfechos si la senadora Clinton es la designada, pero solamente la mitad de los partidarios de Hilary estarían apoyando a Obama. Un dato interesante de esta investigación es que dos terceras partes de estos ciudadanos anhelan que la fórmula demócrata sea una combinación de Obama y Clinton o viceversa.
A pesar de lo arriba mencionado, tenemos que enfrentarnos a la realidad de que, como expresaba Pitágoras: “El orden de los factores no altera el producto”. Para muchos politólogos, las primarias de Carolina de Norte, con 134 delegados y las de Indiana con 84 en juego, no ordenarán mucho el panorama actual, pues matemáticamente, ninguno podrá llegar a la cifra oficial de 2,025 delegados. La opinión generalmente aceptada, el “conventional wisdom”, es que si Obama triunfa en estos dos estados, la fiesta debe concluir. Pero, si por el contrario, Hilary da “el timonazo” que estamos apreciando últimamente o si los resultados electorales son mixtos, entiéndase si gana Indiana y hace un buen papel en Carolina del Norte, todo, todo cambia. ¡Así de sencillo!
Hasta hoy, según datos de CNN, el senador Obama tiene 1,491 delegados electos y 239 súper delegados comprometidos para un total de 1,730, la senadora Clinton, cuenta con 1,332 delegados y 261 súper delegados, para un total de 1,593 delegados. La ventaja de Obama es actualmente 159 delegados electos. En el voto popular, Obama ha recibido 14.3 millones y 13.8 millones para Hilary, sin contar los estados de Florida y Michigan, Obama, ha ganado en 26 y Clinton en 15 estados, entre los dos han recaudado, casi nada, más de US $374 millones (Obama US$226.0, Clinton US$148.0) para sus campañas políticas y en las últimas siete primarias, han inscrito más de un millón de nuevos votantes demócratas, su mayoría jóvenes, mujeres y afroamericanos, los que podrán participar en las elecciones generales de noviembre.
Como podemos dilucidar el horizonte político. Sin profetizar lo que puede suceder en Indiana y Carolina del Norte, la senadora Clinton tendría que ganar decisivamente por 15 puntos o más las primarias de: Kentucky, Virginia Occidental y Puerto Rico, para lograr acercarse a Obama en el total de delegados. Hacer un buen papel en Montana, Dakota, Oregon y Guam. Sin estos resultados, el por ciento de los delegados no cambiaría mucho, en otras palabras, Obama terminaría con una ventaja de unos 125 delegados electos, sin contar los súper delegados. Qué piensan hacer entonces “los líderes” del partido demócrata, se preguntan muchos, pues los problemas son ineludibles, tienen sine qua non, para comenzar, buscar qué hacer con las delegaciones de Florida y Michigan, no pueden darse el lujo de llegar a la Convención sin soluciones a priori, o enfrentarán el peligro de un Chicago II, que sería catastrófico. Sin especular, vemos algunos escenarios lógicos a posteriori para lograr consentimientos, éstos pueden ser: nominar al que obtenga más delegados electos. Lograr un entendimiento entre los dos aspirantes para lograr el “dream ticket” y finalmente si no hay otra alternativa, designar como candidato oficial al siempre dispuesto, ex presidente y premio Nóbel, Albert Gore Jr., que sería una opción viable para obtener y conservar la paz entre los convencionales primero y los electores después. ¿Qué tal?