El Presidente de Honduras, Manuel Zelaya, lamentó la matanza de 18 reos ex pandilleros ocurrida el sábado en la principal cárcel del país y anunció medidas para prevenir más violencia en los presidios.
“Se ha creado una tragedia que todos la estamos profundamente lamentando”, expresó Zelaya al canal 36 de televisión, y anunció que va a “tomar decisiones en las próximas horas con respecto a eso”, aunque no las detalló.
La Presidencia no ha emitido ningún comunicado sobre este caso y Zelaya sólo se ha referido al mismo en esas declaraciones, dijo hoy a Acan-Efe un portavoz del mandatario.
El gobernante subrayó que “tanto el director de Centros Penitenciarios (Antonio Martínez) como el director de la Penitenciaría de Támara (Wilfredo Maradiaga) deben rendir cuentas a ver por qué sucedió esa tragedia, por qué no se pudo prevenir”.
Los 18 reos fueron asesinados con armas de fuego y blancas por reclusos pandilleros en la Penitenciaría Nacional, situada en Támara, unos 25 kilómetros al norte de Tegucigalpa, horas después de haber sido trasladados desde el presidio de San Pedro Sula (norte).
Las autoridades penitenciarias trasladaron a la Penitenciaría a 31 reos ex miembros de pandillas o maras, llamados “pesetas”, como medida de seguridad porque temían nuevos incidentes después de otra matanza de nueve internos en la prisión de San Pedro Sula.
Zelaya consideró que el traslado de los reclusos de San Pedro Sula a la Penitenciaría y otros presidios se hizo “sin preparar las condiciones necesarias”. Varios sobrevivientes y familiares de las víctimas denunciaron a la prensa que las autoridades prácticamente trajeron “al matadero” a los ex pandilleros, porque sabían que corrían peligro.