Oposición marcha por separado y al final falla protesta de desmovilizados contra presidente Daniel Ortega
Tres tristes marchas se dieron ayer, y una misma queja. Los trabajadores respondieron al presidente Daniel Ortega, calificándolo de irresponsable y pidiéndole un alto a la carestía de la vida en el país, luego que él los acusó de “contrarrevolucionarios” y de conspirar junto con Estados Unidos para derrocarlo y asesinarlo.
Ermis Morales dejó ayer su panadería con un enorme mendrugo bajo el brazo y una cadena asida al cuello. Era su símbolo. Lo hizo para protestar.
Ayer, Día Internacional del Trabajo, se dieron tres protestas en Managua, en tres puntos distintos, bajo la sombra de la crisis económica y la descoordinación de la oposición al Gobierno.
Hubo también un reclamo de desmovilizados de la Resistencia, Ejército y antiguos oficiales del Ministerio del Interior, quienes planificaban bloquear la Carretera Panamericana en el momento que Ortega se dirigía a Estelí, donde participó en una actividad de su partido. Finalmente no ocurrió, porque el mandatario sorteó el obstáculo pidiendo que lo trasladasen en helicóptero, según fuentes policiales.
El tranque lo mantuvieron sin embargo a lo largo del día, durante intervalos de una hora, en el empalme San Benito. Reclamaron la titulación de al menos 524 propiedades. Después se reunieron con el procurador Hernán Estrada como parte de las primeras negociaciones.
ORTEGA CELEBRÓ ANTES
El Presidente celebró el Día de los Trabajadores sin ninguna cortapisa con sus sindicatos y el Gobierno, un día antes.
En el acto, el Frente Nacional de los Trabajadores anunció la creación de un banco para los trabajadores que sería alimentado con las reservas del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social.
Léster Espinosa, de los Médicos Pro Salario, dijo en otro punto de Managua, casi al mismo tiempo que Morales, que no se garantizaba la seguridad de la plata de los asegurados.
Aseguró que le parecía que este banco tenía parecido a las llamadas Administradoras de Fondos de Pensiones, un proyecto del Gobierno anterior, que manejaría el dinero de los asegurados y lo colocaría para sacar ganancias. “En esa ocasión varios diputados que están a favor ahora, estaban en contra”, se quejó.
PROTESTAS RALAS
La protesta de los panaderos fue rala. Y las otras dos también.
Morales llegó junto a cien panaderos al Parque Las Madres, en Managua, y allí el dirigente denunció el cierre de 380 panaderías en todo el país, por el incremento del costo de los ingredientes del pan desde que Ortega asumió la Presidencia hace año y medio.
Entonces, dice Morales, el quintal de harina valía 380 córdobas, hoy cuesta 880; y la caja de manteca 170, hoy 540. El bidón de aceite pasó de 180 córdobas a 570. La consecuencia de ese incremento no se ha hecho esperar: Sobreviven en todo el país mil 500 panaderías que han tenido que hacer más pequeño el pan que le venden a la población.
“Reto a que se haga un censo y se van a dar cuenta de que todos los datos que les estoy dando son ciertos. Nosotros somos hombres humildes, trabajadores del pan, lamentamos que no haya dicho nada sobre la crisis alimentaria en el país. Nosotros lo que demandamos es el congelamiento de la materia prima para hacer pan y otros alimentos como la tortilla, arroz, frijoles y el congelamiento de los combustibles para que no nos siga matando la energía”, respondió Ermis Morales.
EL RECLAMO DE LOS MÉDICOS
Los médicos marcharon desde el Centro Cívico hasta la Rotonda del Periodista. Espinosa caminó junto a otros médicos que reclamaban una mejoría salarial. Acompañaban a este grupo, periodistas de la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN) que se quejaban del maltrato al periodismo de parte del Gobierno.
Las necesidades de los médicos son muchísimas. Espinosa protestó porque el Gobierno hizo un incremento salarial el año de gestión, que no cubría la pérdida de valor de la moneda y apenas fue un dos por ciento más de lo que dejó la Administración Bolaños plasmado en su presupuesto.
LA TERCERA MARCHA
La tercera marcha ocurrió en los alrededores de los semáforos de la Tenderí, donde otro grupo de sindicatos antisandinistas protestaron por la carestía de la vida.
José Espinoza, secretario general de la Central de Unificación Sindical (CUS), dijo a la agencia EFE que durante el Gobierno de Ortega han sido despedidos 10 mil trabajadores de instituciones del Estado, entre dirigentes sindicales y afiliados a sindicatos llamados democráticos. Los sindicatos hicieron un llamado a la unidad de la oposición, rechazaron una vez más la postergación de las elecciones en tres comunidades de la Región Autónoma Atlántico Norte y pidieron también el respeto a los convenios colectivos de trabajo y aumento salarial.
(Con la colaboración de Maryorit Guevara y Tammy Mendoza).