Ésta es una excelente oportunidad para regocijarse con el verdor de un día de campo en medio de extensos bosques de pinos, cafetales, agua de montaña, una inmensa vena de aguas termales y el ambiente sano de la comunidad El Limón, en el municipio de Jalapa.
La visión futurista y el arduo trabajo de los dueños de la propiedad ofrecen un sitio turístico aún insipiente, pero sin nada que envidiar por su belleza escénica y la calurosa y humilde acogida de los segovianos.
Las aguas termales de El Limón, en la finca ecoturística La Reforma y el balneario de Sonzapote, conforman un paquete turístico para hacer sentir a toda persona como la más especial de los visitantes, sobre todo si desea liberarse del estrés que ocasiona el bullicio y los tumultos de las ciudades.
Sólo basta recorrer aproximadamente 60 kilómetros de la carretera adoquinada Ocotal-Jalapa, tres kilómetros de carretera de todo tiempo y para todo vehículo, hasta llegar al poblado de El Limón, el segundo más grande del municipio de Jalapa.
Continuamos la marcha hacia el norte, casi 1.5 kilómetros, dando un pequeño giro a la derecha de un empalme, ahí encontramos una de las principales vetas de agua caliente. Los lugareños desconocen cuántos años de existencia tiene este lugar, sin embargo el paso del huracán Mitch es un punto de referencia.
El río de aguas calientes fue aterrado por los derrumbes, pero poco tiempo después empezó a filtrar las aguas calientes por el cerro, que al destaparse formó una especie de caverna en forma de concha con una pileta, donde aparentemente nacen y emergen las aguas termales.
Todo el cerro está rodeado de venas de aguas calientes. Curiosamente esas aguas se combinan con el agua fría que también brota de las paredes altas de los montículos de tierra. Una pileta visiblemente aterrada parece haber sido, según los vecinos, el jacuzzi exclusivo del último de los Somoza, Anastasio Somoza, Presidente de Nicaragua en la década de 1970.
“Yo diría que la vena nace desde muy largo, kilómetros atrás, no lo hemos determinado pero hay varios brotes en la zona”, revela Jesús Flores, líder comunal. Efectivamente brotes que yacen sólo esperando la afluencia de gente de todos lados que deseen hacer una gira relajante fuera de los tumultos poblacionales, en busca de un ungüento medicinal para enfermedades de la piel, darse un baño o simplemente llevar el agua en botellas a sus casas.
Sin embargo, la comunidad ha visto la posibilidad de convertir el lugar en un sitio de visita, un complemento exitoso de un corredor turístico que incluya las playas del caudaloso río El Limón o río Aguas Calientes (conocido así por la comunidad), que desemboca en el río San José, utilizado para el riego de tabaco.
Al regresar al empalme que habíamos dejado a menos de un kilómetro atrás, continuamos la gira hacia el norte, en dirección a la frontera con Honduras, sobre una carretera de excelentes condiciones para todo tipo de vehículo, con un verde panorama que enriquece las inmensas extensiones de bosques de pino.
En un abrir y cerrar de ojos caemos al portón principal de ingreso a la finca ecoturística La Reforma, propiedad de Fidel González, quien preocupado por la inversión y con el interés de cuidar el medio ambiente ha concebido la idea de convertir el sitio en un destino turístico.
La inversión más cara y de mucho más valor ya la hizo: la reforestación. Inmensas plantaciones de pino, arbolitos de10 años pueden notarse en una extensión de aproximadamente 72 manzanas; otras ocho manzanas están cubiertas con bosque de madera latifoliada, donde el agua pura emana por todos lados.
Fidel González, por todos conocido en el lugar, aceleradamente avanza en la construcción de cabañas para pernoctar, así como mejorar las condiciones de la casa hacienda para ofertar desde allí comida típica, senderismo a caballo en el bosque, visitas a las aguas termales, las plantaciones de café o refrescarse en los ríos de la zona.
González dice tener la capacidad para recibir a todo visitante “por un costo promedio de 300 córdobas que incluyen alojamiento, alimentación y guías por 24 horas, un día de campo para gozar de la naturaleza, flora y fauna, en todo su esplendor”.