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Managua
08:47 am
30.03.08
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Noticias >> Entrevista
(Fotos de La Prensa/Orlando Valenzuela)
“La ganancia de Azalia coincide con la del Gobierno”
— Fabricio Cajina —secretario del Partido Conservador
El secretario del Partido Conservador habla sobre su rivalidad con Azalia Avilés y la división del PC en las alianzas por las candidaturas en las elecciones municipales. Afirma que aunque representa un riesgo ir bajo la casilla de Arnoldo Alemán, es más riesgoso dejar que Ortega se lleve más de 90 alcaldías
Por Lesly Medina Aguirre
domingo@laprensa.com.ni
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El año 2000 el Partido Conservador se la jugó para ganar algunas alcaldías que tradicionalmente se conocen en política como áreas verdes. San José de los Remates fue una de ésas con Fabricio Cajina, quien allí comenzó a ser conocido dentro de las filas del partido de derecha. Ahora, como secretario del PC y ex compañero de fórmula presidencial por ALN, Cajina estima que el futuro de su partido está en la alianza con Eduardo Montealegre bajo la casilla 1.

En esta entrevista este hombre de conversación franca y acento campechano acusa a Azalia Avilés de hacerle el juego a Daniel Ortega para que gane la Alcaldía. Además, asegura que la alianza en la casilla 1 beneficia al PLC porque lo está democratizando. Su propuesta para el futuro es que los partidos trasciendan las fronteras y se forme un movimiento político que desaparezca las figuras caudillescas.

¿Qué pasó cuando se reunieron para decidir si iban o no con Montealegre? Usted dijo que sí iban y luego Azalia Avilés salió desmintiéndolo.

Extrañamente nuestra presidenta sigue jugando cartas totalmente diferentes a las que se ponen en la mesa. Primero, nuestro Consejo Nacional dictaminó que teníamos que ir en una alianza electoral, y ella promovió y tomó muchas decisiones particulares que conllevaron a que el partido no pudiera ser partícipe de esta alianza. Eso fue la primera frustración a lo interno del partido. Nuestra presidenta desobedeció ese mandato y no respetó lo que el Consejo Nacional manda. Siento que se está jugando a promover candidaturas en Managua que faciliten que el candidato a alcalde de los CPC tenga posibilidades de ganar.

¿Solamente fue eso o hay más detrás del conflicto entre Fabricio Cajina y Azalia Avilés?

Para serte franco no es un conflicto entre Fabricio Cajina y Azalia Avilés. Es un conflicto, si acaso lo hay, sobre dos posiciones políticas distintas. Uno es que tenemos que ir unidos en Nicaragua para derrotar a Daniel Ortega y a los candidatos de los CPC y por lo menos alcanzar 120 alcaldías; y otro que promueve la dispersión del voto que facilite que Daniel Ortega vuelva a ganar 80 ó 90 alcaldías, lo que sería traumático para este país. El pueblo va a tener que entender la importancia de que vayamos unidos.

Cuando usted acompañó a Eduardo Montealegre, ella (Avilés) apoyó la fórmula. Ahora dice que usted no fue beligerante como compañero de fórmula. ¿Qué ocurrió?

(Ríe). Mire, básicamente lo que cambió, y eso hay que verlo, que comenzó a incorporarse Alfredo César en muchas de las decisiones del partido y él es el agente que ha provocado la división en el partido, porque desde que él comenzó a incidir en las decisiones de nuestra presidencia fue que comenzaron a tomar este tipo de decisiones, buscando cómo provocar una separación clara entre lo que era el movimiento Vamos con Eduardo, Eduardo Montealegre y el Partido Conservador. Mi tesis es que Nicaragua necesita un nuevo movimiento político que trascienda los partidos y que ese movimiento político lleve una visión de cómo modernizar el país. Pero cuando comienzan a resaltar las posiciones personales y los intereses personales que coinciden con los intereses del otro extremo, que en este caso es Daniel Ortega, pues debería generar preocupación y señalarlo.

Concretamente, ¿cuál es el objetivo de Azalia Avilés?

No quisiera ser muy aventurado, pero siento que hay muchos intereses en facilitar que el Frente Sandinista gane la Alcaldía de Managua. El interés del Frente está en provocar la dispersión del voto democrático para facilitarle la posibilidad de que su candidato gane, que es más o menos la estrategia que ellos están diseñando.

¿Pero qué ganaría? Ella sigue dentro de las filas del partido verde.

Creo (ríe) que la ganancia de promover la división sólo beneficia a Daniel Ortega. Es muy coincidente que la ganancia de Azalia sea la consolidación de este gobierno que está intentando llevarnos a la década de los ochenta, donde la democracia no era más que una palabra que se utilizaba en los discursos, pero en la práctica había un sometimiento total a los dictámenes de Daniel Ortega. Se están viendo acciones que generan preocupación, como es haber soltado al asesino de Guadamuz en el Día del Periodista. Las señales están. No las ve el que no quiere.

Usted asegura que con Montealegre sería una perfecta alianza porque se ganaría muchas de las alcaldías y sería un duro golpe para el Frente Sandinista; sin embargo, ir bajo la casilla 1 significa que se está aceptando a Arnoldo Alemán. ¿Cómo perjudicaría la imagen del partido?

Coincido mucho con ese planteamiento, pero quiero hacer un señalamiento. En este momento a como vamos en las elecciones municipales se espera que podamos sacar 120 alcaldías. En esas 120 llevamos 120 alcaldes y vicealcaldes que producto de estas negociaciones por primera vez en los municipios la escogencia se hizo en base a primarias. Ese es el nacimiento de un nuevo liderazgo, que fundamentalmente va a quitarle la beligerancia que tiene Arnoldo Alemán, y por eso Alemán nunca ha estado de acuerdo con que vayamos unidos.

Creo que lo más importante con esto es que se está obligando a la democratización del PLC que poco a poco va ir incidiendo en las decisiones que ha tomado la cúpula.

Arnoldo Alemán ha sido tachado de caudillo o dictador. ¿Qué pasará si Eduardo Montealegre tiene que someterse? ¿Cuál será la posición del PC?

Más que lo que va a hacer el Partido Conservador es qué van a ser los demócratas. He platicado con los candidatos a alcaldes y es gente que ha sido electa, no es que han sido nombrados de dedo, que entienden que el pacto ha sido el enemigo número uno y que de alguna manera hay que irlo desmontando paulatinamente. Esto se va a lograr con un movimiento político que a lo interno de los partidos vaya provocando el fortalecimiento de liderazgos nuevos.

¿Cree que vale la pena unirse a un reo para derrotar a un Ortega autoritario?

Ese es el error del enfoque que se está haciendo. En el fondo nos estamos uniendo en el territorio con gente que también quiere una Nicaragua diferente. Aquí se ha enfocado que la alianza es con Arnoldo. Y si bien es cierto, él tiene un peso importante en el PLC, él no va corriendo en ninguna de las 153 candidaturas del país. La gran mayoría de esos candidatos que está poniendo el PLC para alcalde o vicealcalde es gente que coincide con nuestras posiciones políticas. Una buena parte dice que tenemos que modernizar y disminuir el caudillismo.

Azalia Avilés se reunió los primeros días de marzo con Arnoldo Alemán. ¿Tiene conocimiento de esa reunión?

Ella lo ha negado, pero el día siguiente todos los diputados del PLC lo anduvieron pregonando con bombos y platillos. Hasta mi escaño llegó Carlos Noguera, al de Javier Vallejo, llegó Wilfredo Navarro. Ellos dijeron: “El día de ayer la presidenta de ustedes se reunió con Alemán sin consultarles”. Extrañamente, después de esa reunión, ella puso muchos pretextos para no firmar la alianza con Montealegre. Comenzó a pedir el oro y el moro. Y en alianzas tenemos que entender que hay que ceder para llegar a puntos de coincidencia.

¿Sabe qué se acordó allí?

Ella llegó diciendo que Arnoldo Alemán le había ofrecido 18 alcaldías, 4 vicealcaldías, 100 concejales y que iba a ser su representante legal, pero todas esas alcaldías pertenecen al lado de Eduardo Montealegre, porque las comisiones de negociación habían firmado que los lugares donde el PLC había ganado le correspondía al alcalde ser del lado de las alianzas del PLC y donde Eduardo había ganado correspondía a la Alianza PLI-Vamos con Eduardo-PC poner los candidatos. Entonces lo que Alemán estaba cediendo es del terreno ajeno. Y eso no es ningún tipo de negociación. Yo te puedo regalar todo el ganado de la finca ajena. Lo que vale es que te regalo mi ganado.

¿Si Azalia Avilés declina la presidencia del partido, usted la asumiría?

Creo que habría que hacer un análisis político amplio donde más que el fortalecimiento de una figura personal sea de un grupo, porque tenemos que ir modificando esa voluntad caudillesca que muchas veces se engendra en los partidos políticos y promover liderazgos colectivos. Eso se viene fortaleciendo en el Partido Conservador.

Eso significa que usted trataría de hacer esos cambios desde la presidencia del partido. ¿Aceptaría el cargo?

Si tuviera respaldo, seguramente sí.

Usted fue alcalde, su hermano también es alcalde y entiendo que ahora su esposa también es candidata a alcaldesa. ¿No teme que eso se perciba como nepotismo?

Sí. En un país con tantos estigmas hay razones para pensarlo. Queríamos que florecieran nuevos liderazgos, incluso promovimos a jóvenes, pero la gente está acostumbrada a buenos alcaldes y hubo toda una presión de las estructuras. En una reunión de todos los acaldes de San José de los Remates comenzaron a presionar a mi hermano Carlos como a los miembros del Concejo Municipal de que había que poner a personas más acordes a la trayectoria que hemos tenido de dos muy buenos alcaldes. Ellos comenzaron a señalar a Martha, mi esposa, como una posible candidata. Al comienzo ella estuvo distante, pero cuando aceptó la nominación el pueblo se desbordó de manera muy clara.

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