El cambio climático y su efecto en la producción de papa fue ayer el tema central de la segunda jornada del foro mundial sobre el tubérculo que acoge la ciudad peruana de Cuzco, en el marco del Año Internacional de la Papa.
El científico panameño Roberto Quiroz, responsable de Sistemas de Producción y Medioambiente del Centro Internacional de la Papa (CIP), explicó que “el cambio climático ya está aquí” y los Andes, tierra originaria del tubérculo y donde hay más de 5,000 variedades, serán una de las zonas más afectadas.
Quiroz detalló que el cambio climático se traduce en “un aumento de las temperaturas, cambios en la concentración de CO2 (dióxido de carbono) y en la regularidad de las lluvias, que ahora son más erráticas y aunque caiga la misma cantidad la distribución es tan mala que afecta a los cultivos”.
El panameño, que lleva más de 20 años como investigador de los Andes, comentó que en el caso de la papa, el cambio climático implicará impactos, “unos directos y otros indirectos e incluso, y para algunas personas o sistemas puede llegar a ser una bendición”.
Según Quiroz, “en el Altiplano boliviano y peruano una subida de dos grados en la temperatura en zonas donde no se cultivaba papa puede incorporarlas a la producción”.
“Pero nada es gratis”, aseveró el científico, al explicar que eso estaría ocurriendo al tiempo que los glaciares de los Andes retroceden, lo que afecta la regularización de las aguas, y aumenta las enfermedades y plagas por la subida de las temperaturas.
Quiroz participa en el foro La Ciencia de la Papa para los Pobres: Desafíos para el Nuevo Milenio, organizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y considerado el principal evento del Año de la Papa declarado por la ONU.
En el evento, más de un centenar de científicos coincidieron en que la papa o patata es una solución viable para mitigar el hambre y la pobreza extrema en el mundo.