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Milicianos del grupo irregular Ejército del Mahdi, del clérigo chiita Moqtada Sadr, toman posiciones durante los combates con tropas del Gobierno iraquí en Basora (sur), el miércoles. (LA PRENSA/AFP/ESSAM AL-SUDANI)
Test de fuerza en Irak
Encarnizados combates dejan centenares de muertos en Irak, donde el Gobierno trata de arrebatar la estratégica Basora a milicias chiitas
Ultimátum oficial a poderoso clérigo para que entregue sus armas
Salam Faraj
BAGDAD/ AFP
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Hussein pagó viaje de congresistas

La agencia de inteligencia de Saddam Hussein financió en secreto un viaje de tres legisladores estadounidenses a Irak casi medio año antes de la invasión que encabezó Estados Unidos en marzo de 2003, dijeron fiscales federales el miércoles, según AP. Una acusación formal hecha pública en Detroit indica que Muthanna Al-Hanooti, miembro de una organización no lucrativa en Michigan, organizó el viaje de los tres legisladores a Irak en octubre del 2002 a instancias del Gobierno de Hussein. Los fiscales afirman que la inteligencia iraquí pagó el traslado mediante un intermediario.

La acusación no nombra a los tres legisladores, pero las fechas corresponden con un viaje realizado por los representantes demócratas Jim McDermott, David Bonior y Mike Thompson. No había indicios de que los congresistas supieran que el viaje estaba financiado por Hussein.

Pulmón económico

Basora y su provincia, rica en petróleo y verdadero pulmón económico del país, son objeto de una violenta competencia entre los grupos chiitas desde que las fuerzas británicas, que ocupaban esa región estratégica desde marzo de 2003, se retiraron el pasado diciembre.

Más de 50 personas murieron en dos días de combates entre simpatizantes del clérigo radical chiita Moqtada Sadr y el ejército iraquí, mientras el primer ministro Nuri al Maliki lanzó el miércoles un ultimátum a los milicianos chiitas para que entreguen las armas.

Al mismo tiempo, Moqtada Sadr propuso este mismo miércoles negociaciones para poner fin a los enfrentamientos que comenzaron el martes en Basora, 550 km al sur de Bagdad y que se extendieron luego a la capital iraquí y otras ciudades del país.

El movimiento del clérigo, que niega legitimidad al Gobierno de Al Maliki y exige una mayor presencia en la estructura de poder, anunció manifestaciones el jueves en Bagdad.

Al menos 51 personas han muerto desde el martes en los enfrentamientos entre fuerzas regulares y milicianos chiitas, según un balance provisional de la AFP basado en distintas fuentes. En Basora murieron 20 personas, según el Ministerio de Sanidad, citado por la Cruz Roja.

Los combates, que el miércoles se desarrollaron en Basora, en el principal barrio chiita de Bagdad —Sadr City— y en las ciudades de Kut (175 km al sureste de Bagdad) y Diwaniyah (180 km al sur de Bagdad), dejaron además cientos de muertos. La mayoría de las víctimas son civiles.

Las fuerzas de seguridad iraquíes lanzaron el martes en Basora, principal ciudad petrolera del país, una operación llamada “La Carga de los Caballeros”, contra la milicia de Moqtada Sadr, el Ejército del Mahdi.

Al Maliki, que supervisa las operaciones militares en esa ciudad, dio este miércoles 72 horas a los milicianos chiitas para que entreguen las armas. “Si ellos no entregan las armas, se aplicará la ley”, anunció en un comunicado.

Abdel Karim Jalaf, el portavoz del Ministerio del Interior, explicó ante la prensa que Maliki quería dar la posibilidad de rendirse a “los que no tengan las manos manchadas de sangre”, y anunció que el ejército iraquí continuará sus operaciones hasta que “alcance sus objetivos”.

Moqtada Sadr pidió a Maliki que parta de Basora, según el jefe de la oficina política del movimiento sadrista en Nayaf (centro-sur), Liwa Sumaysim. Éste añadió que el clérigo chiita quiere que el primer ministro envíe a Basora “una delegación parlamentaria para resolver la crisis”.

Sumaysim anunció que los partidarios de Moqtada Sadr organizarán el jueves manifestaciones en Bagdad y Amara (a 365 km al sur de la capital) para expresar su desconfianza respecto al Gobierno de Al Maliki.

Moqtada Sadr respeta desde fines de agosto de 2007 un cese el fuego unilateral y su milicia, una de las más poderosas del país, se abstuvo de llevar a cabo operaciones contra los ejércitos iraquí y estadounidense. No obstante, éstos acusan a elementos no controlados de continuar sus ataques.

El mando militar estadounidense instó el miércoles a Irán a que emplee su influencia para detener la violencia en Basora. “Nos gustaría que el Gobierno iraní cumpla sus compromisos ayudando a mejorar la seguridad y la estabilidad (de Basora)”, declaró el general Kevin Bergner en una rueda de prensa en Bagdad.

Al mismo tiempo, dos soldados estadounidenses murieron el miércoles en combate en Bagdad, anunció el ejército de ese país.

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