Manny Ramírez se encargó de los batazos y Daisuke Matsuzaka deleitó a sus compatriotas.
En el inicio de temporada regular más adelantado en la historia, los Medias Rojas de Boston comenzaron ayer en la madrugada (hora de Nicaragua) la defensa de su corona de la Serie Mundial, con una victoria por 6-5 ante los Atléticos de Oakland.
El dominicano Ramírez le echó la mano a Matsuzaka al remolcar dos carreras con un doblete en la décima entrada, a la postre las del triunfo.
Ramírez se quedó admirando en el plato la trayectoria de su batazo contra Huston Street (0-1) en el décimo, creyendo que iba a ser un jonrón de tres carreras, pero la pelota se estrelló contra el muro del bosque central.
En el último año garantizado de su contrato de ocho, Ramírez también empalmó otro imparable de dos bases para empatar la pizarra 2-2 en el sexto.
Una afición de 44 mil 628 asistió al Tokio Dome, que por tercera vez en nueve años fue anfitrión del juego inaugural.
Con el partido empatado, Julio Lugo abrió el décimo inning con un sencillo al infield, Dustin Pedroia se sacrificó y David Ortiz recibió el boleto intencional, este último con dos outs. Ramírez vino a batear y conectó a lo profundo del central, y pensó que el batazo iba a bañar la cerca.
Cuando Ramírez llegó al estadio se enteró de que no iba a poder usar el bate rojizo que se llevó de Estados Unidos, ya que el mismo podría distraer a los pitcheres. Fue así que tuvo que conseguir nuevos bates en Tokio.
“Quizás con mi bate estadounidense la pelota se hubiese ido”, declaró Ramírez. “Creo que hice un buen contacto. No pude usar mi bate porque no era legal. Gracias a Dios que pude conseguir un buen madero japonés”.
Jonathan Papelbon debió transpirar más de la cuenta para conseguir el rescate: dio una transferencia y permitió un doblete remolcador.
Los Atléticos tuvieron la oportunidad de ganar, pero el novato Brandon Moss conectó un jonrón solitario en la alta del noveno contra Street, forzando extra innings.