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Activistas hacen una representación de torturas en un interrogatorio a un detenido de la base militar de Guantánamo, frente a la Casa Blanca en Washington. El miércoles, miles de personas salieron a las calles en EE.UU. para exigir el fin de la guerra en Irak. Hubo vigilias, marchas, y choques con la policía, con un saldo de centenares de arrestos. (LA PRENSA/AFP/N. KAMM)
Irak: una guerra sin fin a la vista
Se cumplen cinco años desde que Bush diera la orden de invadir el país árabe
Brian Murphy
WEST POINT, NUEVA YORK, EE..UU. /REPORTAJE ESPECIAL DE AP
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Conflicto podría seguir por mucho tiempo más

La noción de que la guerra de Irak está a mitad de camino se basa en distintos parámetros históricos. Muchos expertos coinciden en que las insurgencias tienen una duración promedio de nueve o diez años y que luego de una década empiezan a tener problemas para reclutar gente.

Pero cada guerra es única. Los rebeldes kurdos luchan desde hace 20 años con Turquía y las FARC llevan cuatro décadas activas en Colombia.

Las cambiantes características de Irak complican las cosas y requieren distintos enfoques según la región.

En la academia militar de West Point, Brian Fishman especialista en Al-Qaeda, dice que la guerra de Irak consiste en “una serie de guerras locales” que tienen por fin preservar una alianza con ciertos grupos iraquíes y evitar que los insurgentes recuperen el terreno perdido.

“La guerra en Irak está evolucionando. Pero durará varios años más”, dijo Fishman tras una clase sobre la lucha contra el terrorismo.

La insurgencia tal vez no sea el principal problema a mediano plazo. Algunos creen que al gran desafío es evitar que las tensiones entre chiitas y suníes desemboquen en una guerra civil.

“Hay muchas cuentas pendientes y ningún proceso político en marcha puede saldarlas”, dijo Jon Alterman, director del programa sobre el Medio Oriente del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington.

Muchos factores incidirán en el futuro de Irak, incluida la capacidad del Gobierno iraquí de salir adelante y la actitud que asuma el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cuando expire el mandato que dio a Estados Unidos, el cual vence el año que viene.

Pero, por sobre todas las cosas, dependerá de lo que decida hacer Estados Unidos.

Mary Shuldt está perdiendo la paciencia. Desde su residencia en Fort Campbell, Kentucky, se pregunta cuántas veces más serán enviados a Irak su esposo y la División Aérea 101.

“Están destrozando nuestras familias. ¿Hasta cuándo?”, expresó.

Un hombre sufre mientras su hijo se prepara para su segundo viaje a Irak. Trabajadores de la morgue de Bagdad limpian cadáveres para ser enterrados luego de un ataque suicida. Cadetes del ejército analizan las cambiantes tácticas de los insurgentes, preparándose para la batalla que los espera.

Todos son retratos de una guerra en su quinto año. Cada uno genera imágenes de temor, violencia cruda, fervor juvenil. Y todos plantean el mismo interrogante: ¿cuánto tiempo más durará esto?

Lo más probable es que la guerra se prolongue años, según analistas militares. De hecho, se podría decir que está a mitad de camino. Las fuerzas militares estadounidenses permanecerán otros cinco años, si no más, dependiendo de capacidad de la resistencia de los insurgentes y de la voluntad política de EE.UU.

De un modo u otro, el final de la esta ocupación no parece cerca. Las fuerzas estadounidenses seguirán allí otros “cuatro años, siendo optimista”, dijo Eric Rosenbach, director ejecutivo del Centro de Asuntos Internacionales de la Kennedy School de Harvard. “Y lo más probable es que pasen siete u ocho años”, hasta que los iraquíes puedan hacerse cargo de su propia seguridad.

Estados Unidos ya ha perdido casi 4,000 soldados y tiene más de 60,000 heridos. Los muertos en Irak suman cientos de miles y numerosos barrios han cambiado totalmente de fisonomía tras la huida de millones de personas en busca de sitios más seguros.

La ocupación es cada vez más impopular. “Hemos perdido nuestro buen nombre”, opinó Ryan Meehan, un hombre de 29 años sentado en un café de San Luis.

La ocupación le cuesta a Estados Unidos unos 12,000 millones de dólares mensuales, según algunos estimados.

Pero hay otras formas de observar esta guerra que entra en su sexto año, más difíciles de medir.

A través de escenas como la que se vive en la casa de Jim Durham, en Evansville, Indiana, por ejemplo. Durham trata de contener las lágrimas mientras su hijo de 29 años se apresta a iniciar su segundo viaje a Irak. “Es como ver a alguien enfermo”, dice Durham, de 59 años. “Tal vez vuelvan con vida, tal vez no. No podemos hacer nada al respecto”.

Lamentos similares se escuchaban en un funeral chiita en Bagdad, donde un nutrido grupo de personas lloraba a sus muertos en un atentado en un mercado. “Estamos indefensos. Sólo Dios nos puede ayudar”, gritó un grupo de mujeres junto a los cadáveres de varios niños.

“¿Cuánto más puede aguantar Irak? Hasta cuándo resistirán los estadounidenses en esta guerra sin fin a la vista?”, preguntó Ehsan Ahrari, profesor de seguridad internacional del Centro de Estudios de Seguridad en Asia y el Pacífico, con sede en Honolulu.

“La gente se cansa de la guerra, sobre todo por las bajas”, comentó Michael O’Hanlon, experto en política exterior de la Brookings Institution. “Pero sabemos lo que hay en juego”.

Hay quienes siguen convencidos de que es una guerra justa. Ahrari recuerda una pareja de Gulfport, Misisipí, que despedía a su hijo cuando se embarcaba hacia Irak. No puede olvidar el rostro de la madre, sombrío pero estoico.

“No estaba muy convencida de que era la mejor forma de servir a Estados Unidos, pero opinaba que era lo que debía hacer”, recuerda Ahrari.

Como contrapartida, un grupo de mujeres se plantó en un puente de New Smyrna Beach, en la Florida, con carteles que decían “No a la guerra” y eran aplaudidas por unos, criticadas por otros.

Catherine Lunsford Hanley, de 26 años, de Roanoke, Virginia, está tan preocupada por su esposo, quien se encuentra en Irak, que padece de insomnio y está perdiendo el cabello. La idea de que la guerra continúe, y pueda empeorar, agrava la situación. “No lo soportaré si tengo que pasar por esto de nuevo”, expresó.

Wilbur Taylor, veterano de la guerra de Vietnam, suelta algunas lágrimas el pensar en los soldados que están en Irak. “Es una guerra sin fin”, se lamenta Taylor, de 59 años, en una oficina de Veteranos de Guerras en el Exterior.

Estados Unidos lleva en Irak más tiempo que el que pasó en la Segunda Guerra Mundial y en la guerra de Corea. Y muchos expertos creen que durará unos diez años y concluirá con una nueva camada de soldados en el frente.

En este despacho colaboraron los redactores de AP: Martha Irvine desde Chicago, Carley Petesch desde Nueva York, Chelsea Carter desde San Diego, Ryan Lenz desde Evansville, Indiana; Betsy Taylor desde San Luis y Bradley Brooks desde Bagdad.

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