Cuba busca aglutinar a sus emigrados en todo el mundo para que contribuyan a defenderla de la hostilidad estadounidense y estudia flexibilizar los muchos requisitos que exige a quienes salen de la isla, aseguraron funcionarios.
“Hay en marcha una política permanente para hacer cada vez más fluido, más sistemáticos los nexos entre los cubanos que residen en el exterior y Cuba”, dijo el miércoles a periodistas el canciller Felipe Pérez Roque.
Más de un centenar de isleños en representación de compatriotas en 34 países llegaron a Cuba para participar hasta el viernes de la reunión: Cubanos Residentes en el Exterior contra el Bloqueo y el Terrorismo.
Pérez Roque, quien encabezó la cita, acusó a Estados Unidos, donde vive la mayoría de los emigrados, de endurecer los trámites para los viajes a la isla, violando así los derechos humanos.
En el exterior viven entre 1.3 y 1.5 millones de cubanos y sus hijos en 57 países, de los cuales 193,000 visitaron su país natal en el 2007.
La tendencia migratoria en Cuba, dijo el canciller, es la misma que en todo el mundo: “Por razones económicas”.
En reiteradas ocasiones las autoridades de la isla señalaron que el tema fue “politizado” por Estados Unidos, convirtiendo a quienes salen en “exiliados”.
En los últimos años, las autoridades facilitaron el ingreso de emigrantes para ver a sus familias, aunque recientemente se rumoró sobre la posibilidad de eliminar más trámites aún para que los cubanos salgan o regresen a su país.
“No quiero anticiparme, pero son asuntos que han estado permanentes bajo nuestra consideración”, reconoció Pérez Roque.
Cuba exige a sus naturales una visa —llamada tarjeta blanca— para salir o para entrar al país. Además, obliga a pedir “permisos de residencia en el exterior” que deben renovarse anualmente con regresos a la isla de no más de 30 días.
Los rumores sobre la flexibilización de las normas migratorias se producen junto a otros según los cuales el Gobierno estaría listo para eliminar restricciones a los cubanos, como comprar electrodomésticos, reformas en la provisión de insumos campesinos, mejoras en el transporte y la vivienda.
Todos estos comentarios surgieron a partir de promesas realizadas por el presidente Raúl Castro, quien reemplazó a su convaleciente hermano Fidel en febrero.