Mientras llovía el sábado pasado sobre la pista Bristol Motor Speedway, un inquieto Juan Pablo Montoya registraba la internet en busca de algo qué hacer. No había nuevas películas y no estaba interesado en la carrera inaugural de la Fórmula Uno.
Finalmente decidió irse de compras. Montoya recorrió prácticamente todas las tiendas en el centro de Johnson City, acumulando suministros para llevar a Colombia durante unas vacaciones de 10 días como parte del fin de semana de descanso de la NASCAR.
Seis horas después estaba agotado cuando se sentó a comer una hamburguesa, mientras los aficionados en todo el restaurante le tomaban fotografías con sus teléfonos.
“Estoy cansado, realmente cansado”, dijo Montoya. “Ha sido un mes inaugural de temporada muy activo y estoy listo para un descanso”.
Ese es el sentimiento que priva entre los pilotos de la NASCAR en este momento. Una modificación en el calendario esta temporada adelantó tres semanas el primer fin de semana de descanso, dándole a los pilotos su primera oportunidad real de tener tiempo libre en estos días.