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Basura fuera de control
Marco A. Mayorga L.
El autor es empresario
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El manejo de la basura es una necesidad obvia y primordial, pero no lo hacemos. Nicaragua es más sucia que cualquier otro país de Centroamérica; es de los pocos países incapaces del manejo de la basura, residuos y desperdicios. La admitimos como un modo de vivir entre basura y no es noticia.

Más que ignorancia ciudadana y autoridad, es una dejadez colectiva que se resiste a cambiar o mejorar, del que toda la población es víctima y le atrapa un sentimiento de incapacidad, pues algo tan fácil, sencillo y elemental no le entramos, al contrario la hacemos difícil e imposible. No hay duda que destruye el hábitat y afecta la salud, es obvio lo agradable de vivir en ambiente limpio, en control de la basura, pero la consentimos como parte de nuestra cultura.

Es una mezcla indeterminada de educación, conciencia, disciplina, método, recursos, colaboración, politización, flexibilidad, postergar, responsabilidad, pobreza, desinterés, irresponsabilidad, prácticas, actitudes, claridad, seguimiento, decisión, reto, etc. que perennemente se dice la excusa de no estar listo porque siempre falta algo para empezar. Pero no hay tiempo, hay excelentes prácticas internacionales y especialistas nacionales que saben cómo hacerlo, pero me atrevo sin experiencia a elevar esta necesidad a un estatus de urgencia.

Primero:compromiso. La Alcaldía es responsable de la basura, con liderazgo. Debe elaborar un plan y ejecutarlo hasta lograrlo.

Segundo: urgencia. Es necesidad nacional y no debe existir interferencia de otras autoridades.

Tercero:procesos comprensibles y posibles de hacer. Definir un sistema de manejo que inicia desde donde se genera (casa, oficina, empresa, etc.), distribución, recolección y transformación de la basura, con detalles sencillos y prácticos para que toda la población conozca y ejecute sin excepciones. Premiar y castigar adecuadamente.

Cuarto: enseñar. Educación en las escuelas públicas y privadas con métodos simples y prácticos que sea posible llevar el ejemplo y la práctica a sus casas.

Quinto: involucrar. Al Estado, empresas, organizaciones y a todos en un objetivo común y definido de forma sencilla.

Sexto: comunicación eficaz. Los medios de comunicación deben jugar un papel importante de apoyo y no permitir orientar la información desalentando las acciones de limpieza; al contrario, contribuir y animar a la población que es capaz de modificar algunas actitudes presentes que antes posiblemente se admitían.

Séptimo: que la política no interfiera en la disciplina y aplicación de las regulación o haciendo contrapeso a las alcaldías.

Octavo: capacidad. Contar con medios o herramientas de recolección con un régimen de mantenimiento preventivo eficaz. Definir si existe capacidad municipal o se requiere una distribución del trabajo involucrando a otros.

Noveno: evaluar. Constantemente estar retroalimentando, midiendo y mejorando las acciones sin claudicar.

Décimo: insistir. En el caso que fallar volver al paso primero, continuar hasta lograrlo. No es posible que algo tan elemental y obvio domine a un país.

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