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Noticias >> Economía
Capitales buscan playa
En el turismo mexicano, los capitales privados buscan sol y arena. Hay quienes piensan que la nación azteca debería ofrecer algo más
Andrés Piedragil Gálvez,Ciudad de México
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En las guías turísticas que se editan en todo el mundo, no es raro que la portada del tomo dedicado a México consista en la fotografía de una playa bella y soleada. Y aunque se podría criticar a los editores por ignorar otros aspectos de la cultura e historia mexicanas, la realidad es que pocos mexicanos se tomarían la molestia de redactar alguna misiva de protesta.

Porque es más que cierto. La nación azteca tiene la suerte de contar con muchos y hermosos destinos de sol y playa; tanto en la costa del Golfo de México (Cancún y Cozumel en Quintana Roo; Progreso en Yucatán) como en el litoral del océano Pacífico (Huatulco en Oaxaca; Puerto Vallarta en Jalisco; Cabo San Lucas en Baja California). Destinos como éstos han convertido a la actividad turística en un pilar de la economía, contribuyendo con el 8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Cifras de la Secretaría de Turismo (SECTUR) confirman la relevancia y buen momento que disfruta la actividad turística. Entre enero y octubre de 2007, 17.5 millones de turistas extranjeros visitaron el país; quienes registraron un gasto promedio de US$ 755 (6.7 por ciento más que el mismo periodo del año previo) y generaron divisas por US$ 10,520 millones (un incremento de 7.3 por ciento).

Al ser uno de los ámbitos económicos que mantienen tendencias al alza, la inversión privada en esta industria no ha dejado de crecer. Según la SECTUR, para finales del año pasado el sector acumulaba una inversión privada por US$ 3,463 millones -un incremento del 11.12 por ciento con respecto a 2006-, 56.24 por ciento proveniente de capitales de origen nacional y 43.76 por ciento del extranjero (con España y Estados Unidos como los principales contribuyentes).

El grueso de estas inversiones acaba en destinos de sol y playa: el 60.8 por ciento —según datos 2007 de SECTUR—, superando ampliamente a otras áreas turísticas (30.2 por ciento Frontera Norte; 4.3 por ciento Región Centro; 4,7 Mundo Maya) que parecen tener un déficit de interés, aunque no de potencial turístico. Y aunque en la nación mexicana, como en otras partes, se asegura que "el sol nunca deja de brillar", hay quien considera que el énfasis en arena y calor podría llegar a quemar. "La concentración en ese segmento, en el mediano plazo, podría causar un problema de competitividad", ha dicho en distintos foros Rodolfo Olmedo, analista del sector turismo y director general de Ecco Sports, una pyme mexicana que promueve el ecoturismo. "La ausencia de otros productos turísticos, sumada a la sobreoferta de playa, puede generar una guerra de precios que resultaría muy dañina", dice.

NUEVOS VISITANTES

La Secretaría de Turismo dice estar consciente de ese riesgo, y que ya trabaja en la diversificación del portafolio turístico mexicano. Una estrategia que, además, no entra en contradicción con la fortaleza actual del sector. "El segmento de sol y playa de México es muy diferente, ya que, en la mayoría de los casos, tiene el valor agregado de la naturaleza y la cultura. No es sólo arena y mar", asegura Francisco Madrid Flores, subsecretario de Operación Turística de la SECTUR.

Un ejemplo de esto, dice, sería el caso de Quintana Roo, entidad al sur de México que en un radio de pocos kilómetros ofrece las playas de Cancún y las ruinas arqueológicas de Tulum, una de las ciudades importantes del antiguo Imperio Maya.

La estrategia para el interior de México (estados como Guanajuato, Aguascalientes, Durango, San Luis Potosí, localidades sin arena pero con atributos culturales, ecológicos, históricos), dice Madrid, ya está en marcha y bien respaldada por una inversión gubernamental de US$ 150 millones, de la que el 75 por ciento estará dedicado al turismo cultural y de naturaleza. Los recursos y la implementación de los proyectos involucran a la federación y a los gobiernos estatales y municipales de esos lugares. El primer paso del plan es realizar las inversiones necesarias en infraestructura —vías de comunicación, servicios de salud, servicios urbanos, comercio, etcétera— con la idea de que el sector privado, al encontrar las condiciones estructurales óptimas para sus negocios, empiece a hacer fluir las inversiones. En efecto, "sin invertir en infraestructura, diversificar la oferta turística será muy complicado", dice Gene Towle, socio director de Softec, consultora especializada en el sector de bienes raíces y el financiero hipotecario. "Queremos un turismo distinto y jubilados estadounidenses comprando propiedades en Guanajuato; pero se nos olvida que ellos no sólo pagan por el aspecto cute del lugar; quieren eso, pero también un buen hospital cerca, servicios de comunicación modernos, carreteras. Acceso a la atención adecuada si les pasa algo", dice.

Aun así, SECTUR tampoco espera complacer a quienes imaginan un cambio drástico en el perfil turístico de México. En las expectativas de la entidad gubernamental, el mercado turístico del segmento cultural/ecológico tendrá características muy particulares: hoteles pequeños y de corte "boutique" (tres a cuatro estrellas); un turismo no masivo; servicios muy personalizados; inversiones encabezadas por empresarios locales (que podrían firmar contratos de operación con cadenas internacionales); en tanto que los productos probablemente se venderán por fuera del circuito comercial tradicional de mayoristas y agencias de viajes.

"La estrategia federal quiere diversificación de destinos, pero también consolidar lo que ya se tiene, trabajar en su mejoramiento continuo", concluye Madrid. Y agrega que las autoridades de promoción turística creen que "sería un error desatender al segmento de sol y playa, que será el más importante por muchos años más", y qui zá "sólo crezca menos ante el interés por otras opciones".

La idea, entonces, es que las guías turísticas sobre México añadan nuevos capítulos: más orientados al visitante que quiere descubrir un espacio histórico; una ciudad colonial llena de cultura y anécdotas; una selva en donde -con un poco de suerte y mucha distancia de por medio- pueda observar a un majestuoso jaguar. Aunque en la cubierta del documento que inspire el viaje se siga mostrando a la típica familia estadounidense descansando en una playa de Cancún.

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