publicidad
Managua
07:38 am
15.03.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Nacionales
Las “facilitadoras judiciales”, son mujeres que trabajan en las áreas rurales sirviendo como mediadoras en los conflictos vecinales y apoyando a mujeres que sufren maltrato intrafamiliar. (FOTOS LAPRENSA/ARCHIVO)
Justicia empieza a tener rostro de mujer
Desde la incursión de la primera mujer en el sistema judicial, han pasado 59 años
Eduardo Cruz Sánchez
nacionales@laprensa.com.ni
publicidad
Machismo prevalece

La existencia de más hombres que mujeres como faciltiadores judiciales se debe a que ha sido difícil erradicar la mentalidad machista de los esposos, quienes impiden a sus mujeres asistir a las capacitaciones o salir a impartir justicia, porque alegan que “desatienden” los deberes del hogar.

Hace 60 años era difícil, por no decir casi imposible, que una mujer impartiera justicia en Nicaragua, hasta que en 1949 Joaquina Vega fue nombrada juez suplente en Managua. Tres años después, en 1952, pasó a ser juez propietaria.

En la actualidad el sistema de justicia le ha abierto las puertas a las mujeres, a pesar de que todavía falta que la mano femenina se haga sentir con mayor fuerza en las posiciones cimeras del Poder Judicial.

El 58 por ciento de los jueces de primera instancia son mujeres, mientras en los tribunales de Apelaciones las mujeres son apenas el 25 por ciento, y en la Corte Suprema de Justicia (CSJ), de 16 magistrados sólo cinco son mujeres, poco menos del 33 por ciento.

“Siempre hay alguna limitación para las mujeres, pero no podemos darnos por vencidas y hay que ganarse esos puestos”, sostiene la magistrada Ligia Molina, quien recordó que durante mucho tiempo el Poder Judicial estaba a cargo de un colectivo de hombres, pero poco a poco las mujeres se han venido abriendo espacio.

La magistrada Molina aconseja a las mujeres que piensen en la preparación académica y ser competitivas, para aspirar a ocupar altos cargos, no sólo en la Corte Suprema de Justicia sino en todos los poderes del Estado.

Después que la doctora Joaquina Vega fue titular de una judicatura, otras mujeres pasaron a formar parte del Poder Judicial, hasta que en la década de los ochenta Vilma Núñez de Escorcia se convirtió en la primera mujer nombrada magistrada de la Corte Suprema de Justicia. Le siguieron Josefina Ramos, Yadira Centeno, Alba Luz Ramos, Nubia Ortega de Robleto, Ligia Molina y Juana Méndez. Las últimas cinco todavía son magistradas de la Corte.

MEJORES CHANCES

Ramos se convirtió en la primera mujer en ser elegida presidenta del Tribunal Supremo, le siguió Yadira Centeno, quien considera que actualmente hay mejores oportunidades para las mujeres dentro del Poder Judicial.

Pero el hecho de que hayan más mujeres en los órganos encargados de impartir justicia, no redunda en mejor atención a las mujeres que acuden en busca de justicia.

Centeno manifestó que, mediante un estudio que realizó la CSJ, se observó que ni las propias jueces tienen sensibilidad de género dentro del Poder Judicial, porque no favorecen a las víctimas de maltrato intrafamiliar.

Fue entonces que las magistradas impulsaron capacitaciones a los jueces de ambos sexos para que adquieran esa sensibilidad de género, y ahora se ve que “hasta los magistrados varones tratan con igualdad a las magistradas”, explica la magistrada Centeno.

Molina indicó que los jueces varones son más propensos a la corrupción que las jueces, según las estadísticas del Consejo Nacional de Administración y Carrera Judicial. “Las mujeres son más honestas”, dijo Molina.

PROYECTOS DE JUSTICIA EN MANOS DE MUJERES

Molina también destacó que grandes proyectos del sistema judicial se encuentran en manos de mujeres, como el programa del BID-CSJ, que cubre la implantación del Nuevo Modelo de Gestión de Despacho Judicial, y la construcción de nuevos complejos judiciales, el cual está a cargo de la magistrada Alba Luz Ramos.

En tanto, Molina está a cargo de la elaboración del primer Código de Ética para todos los funcionarios del Poder Judicial, el cual está listo y sólo falta que la Corte Plena lo ratifique después de la aprobación de la normativa de la Ley de Carrera Judicial.

Molina explicó que con el nuevo Código de Ética se podrá decir con claridad a un juez cuando está o no actuando de manera antiética, algo que no se puede hacer en la actualidad porque lo que existe son normas disciplinarias, pero no necesariamente que regulen la conducta del funcionario judicial.

Por ejemplo, la magistrada Molina menciona que ingerir licor no es una conducta antiética para un judicial, porque tiene derecho a su vida privada, pero el hacer escándalos en público raya en lo antiético y así lo determinará el nuevo Código de Ética cuando se ponga en vigencia.

Para Molina, que sea una mujer quien haya estado a cargo del proyecto del Código de Ética del Poder Judicial es significativo, pues son las mujeres como madres quienes se encargan de inculcar los valores a sus hijos.

“Me siento satisfecha, orgullosa, muy honrada”, dijo Molina.

JUSTICIA EN EL CAMPO

Ellas no se visten con toga ni tienen un “mallete” para llamar al orden durante una audiencia. Tampoco les dicen Su Señoría, y no hay que hacer silencio cuando hablan; pero realizan el mismo trabajo que los jueces: garantizar la paz entre los ciudadanos y administrar justicia.

Son las llamadas “facilitadoras judiciales”, mujeres que trabajan en las áreas rurales sirviendo como mediadoras en los conflictos vecinales y brindando apoyo a otras mujeres que sufren maltrato intrafamiliar.

Sus fallos son de ineludible cumplimiento y si alguien se atreve a incumplir sus decisiones, lo hace bajo pena de ser procesado judicialmente, pues los facilitadores judiciales, mujeres y varones, están incorporados legalmente al Poder Judicial bajo el Código Procesal Penal (CPP) y también están incorporados dentro de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

Huryan Jamileth Rodríguez, coordinadora nacional de la oficina de Atención al Facilitador de la CSJ, indicó que existen más facilitadores varones que mujeres, 398 mujeres de entre 1,327 facilitadores en total.

Rodríguez afirma que el ser facilitadora judicial ayuda a las mujeres a conocer mejor sus derechos. Algunas no sabían que tenían derecho a pensiones alimenticias para sus hijos, explica Rodríguez.

De esa forma, ahora se han convertido en asesoras de otras mujeres del campo y además trabajan como mediadoras de conflictos y también en la prevención del delito.

Huryan Rodríguez admite que, a pesar de que se ha avanzado con las mujeres facilitadoras, todavía existe el reto de que alcancen el 50 por ciento del total de facilitadores en el país, y para ello de ahora en adelante van a nombrar un varón y una mujer, de manera simultánea.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda