El Gobierno de Nicaragua formalizó ayer la reanudación de las relaciones con Colombia, no sin antes advertir a las autoridades de ese país que su presidente Álvaro Uribe se comprometió con el mandatario nicaragüense Daniel Ortega, a “retirar las fragatas de la armada colombiana hasta un sitio de tranquilidad a ambos países”, luego que el viernes pasado Ortega canceló la ruptura con aquel país.
La formalidad se cumplió a través de una carta del canciller Samuel Santos al ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Fernando Araújo, que fue retirada por la mañana en el edificio de la Cancillería por el embajador de ese país, Antonio González Castaño.
TRES PÁRRAFOS DE RECORDATORIO
La carta de Santos a Araújo, reproducida para los medios de comunicación, consta de cuatro párrafos y es hasta en el último que el Canciller reitera al funcionario colombiano “la decisión del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de Nicaragua, de dejar en suspenso la decisión de romper relaciones diplomáticas entre ambos”.
Mientras, en los tres párrafos anteriores, Santos recuerda a Araújo que el “compromiso adquirido” por Uribe para retirar las fragatas fue también ante los demás presidentes latinoamericanos, presentes el viernes 7 de marzo en la Cumbre del Grupo de Río, en Santo Domingo, República Dominicana.
Además, le asegura que el Gobierno de Ortega está “comprometido de lleno en la lucha frontal contra el narcotráfico y está en la plena disposición de establecer los planes y coordinaciones necesarios para su combate efectivo”.
Otra carta de Nicaragua a Colombia del viernes anterior había formalizado la ruptura, horas antes de que Ortega y Uribe se dieran la mano en la capital dominicana.
Ortega había roto relaciones con Colombia el jueves en “solidaridad” con sus homólogos Hugo Chávez, de Venezuela, y Rafael Correa, de Ecuador.
A su vez, Venezuela y Ecuador habían roto con Colombia porque el Ejército colombiano bombardeó el 1 de marzo un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano, lo que el Gobierno de Quito calificó como una invasión a su soberanía.
En su ruptura, Ortega también justificó el supuesto irrespeto de Colombia a la soberanía nacional en aguas del mar Caribe, que se diputan en un diferendo ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.
Santos dijo que a pesar de que Correa ha condicionado la reanudación de las relaciones con Colombia, Nicaragua “tiene un espíritu positivo” con su reanudación y que trabajarán por la reubicación de las fragatas colombianas y el nombramiento del embajador pendiente en Colombia, mientras esperan el fallo definitivo de la CIJ.
COLOMBIA ANALIZARÍA PATRULLAJE CONJUNTO
Por su parte, González dijo que esperaría “instrucciones” de la Cancillería colombiana sobre la disposición de realizar patrullaje conjunto con Nicaragua, para combatir el narcotráfico.
El diplomático se limitó a calificar como “placentero” el hecho de la reanudación de relaciones y confirmó que hay posibilidades de trabajar “una agenda propositiva, una agenda proactiva” con Nicaragua.
Santos también comentó junto a González que éste le confesó que, durante sus escasos cuatro meses de misión en Nicaragua, “no ha tenido oportunidad de aburrirse”.
A juzgar por los hechos, lo que mantiene entretenido a González serían las frecuentes visitas a la Cancillería, donde ha asistido a explicar la presencia de naves colombianas en aguas del mar Caribe que Nicaragua considera propias, o a retirar cartas de queja por el supuesto hostigamiento colombiano contra pescadores miskitos nacionales.