Los alumnos que reprueban el año escolar representan una pérdida para el país, de aproximadamente 12 millones de dólares, según el informe “Progreso Educativo Nicaragua 2007, Apostar por la Educación”, presentado por el Foro Educativo Nicaragüense Eduquemos.
El estudio, elaborado por el Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (Preal), destaca que en el 2005 el costo de repetición en primaria fue de aproximadamente US$12 millones.
Así lo estimó la Dirección General de Desarrollo Educativo del Ministerio de Educación (Mined), de los que al primer grado correspondieron 5.5 millones.
En secundaria este costo se estimó en 1.2 millones de dólares; de ellos la mitad correspondió a la repetición del primer año.
LAS CAUSAS
A la repetición se le suman las altas tasas de deserción que persisten en Nicaragua y causan una “pérdida” importante de recursos que se podrían dedicar a expandir la cobertura y mejorar la calidad de la educación.
Según estudios recientes, algunos de los problemas más comunes que causan deserción son el hacinamiento, la falta de pupitres y condiciones físicas no gratas en las escuelas, maestros pocos motivados, el hambre y la desnutrición infantil.
“En promedio hay más de 50 alumnos en un aula, en una escuela donde comúnmente persiste la suciedad, la poca ventilación, el polvo durante el verano y el lodo en el invierno. Los maestros en su gran mayoría perciben bajos ingresos y no tienen resueltas sus necesidades básicas, lo que les genera dificultades para realizar su trabajo”, explica Mayra Calero Silva, investigadora y autora del documento.
El mismo informe destaca que la matrícula ha aumentado, pero aún queda fuera de la escuela una cantidad importante de niños en edad preescolar y de adolescentes que deberían estar en secundaria.
Se mantienen las brechas en los diferentes indicadores de educación, entre el campo y la ciudad, entre pobres y no pobres, y entre territorios según las condiciones de pobreza de sus habitantes.
Se sigue formando a los docentes de primaria a nivel medio y no a nivel superior, y aun cuando se ha aumentado los recursos en educación, el presupuesto sigue siendo insuficiente.
Josefina Vannini, directora ejecutiva de Eduquemos, dice que el informe de Preal no pretende ser una evaluación del Gobierno de turno, sino ser una especie de campanada de alerta dirigida a todos los sectores de la sociedad, llámese Ministerio de Educación, empresarios, padres de familia, políticos y sociedad civil.
BORRÓN Y CUENTA NUEVA
Según Vannini, se hace necesario que las políticas educativas se conviertan en políticas de Estado, de manera que queden fuera del alcance de los caprichos e ideología de cada persona que asume la cartera de Educación.
Agrega que en Nicaragua los logros y avances en materia educativa se han descabezado en tres oportunidades a lo largo de 27 años; en 1980, en 1990 y en el 2006.
“En promedio esto equivale a comenzar de nuevo cada ocho años, y por lo que se vislumbra, si dentro de tres años llega al poder alguno de los partidos de oposición, estaremos nuevamente ante el desolador panorama del borrón y cuenta nueva”, comenta Vannini.
Rossana Castrellón, copresidenta de la Comisión Centroamericana de Preal, dijo que tiene que modificarse la manera de hacer las cosas, aun cuando existan limitaciones como la escasez de recursos, pero debe haber una administración mucho mas eficaz y lograr que haya un compromiso real que pase de un consenso aparente, que en muchas ocasiones ocurre, a compromisos reales a través de acciones concretas.
Castrellón dijo preocuparse por singularidades de Nicaragua, como la falta de información concreta para elaborar políticas educativas, la poca cobertura del sistema educativo, el analfabetismo —que alcanza el 22 por ciento— o el estado de la infraestructura escolar, el hacinamiento y la deserción escolar.
“Es muy grave el hecho de que en casi un 30 por ciento de la infraestructura escolar en Nicaragua no tengan acceso al agua potable, y casi un 80 por ciento no tenga acceso al alcantarillado”, comenta.
LAS RECOMENDACIONES
La funcionaria del Preal señala que si Nicaragua quiere mejorar la calidad de vida de su población, tiene que dotar, especialmente a los más pobres, de mejor educación. “Esa es equidad, esa es democracia, esa es igualdad de oportunidades”, apuntó.
Dijo haber notado que hace falta un consenso nacional y que independientemente de lo que ocurra a través de los diferentes gobiernos, debe haber una política de Estado en materia de educación que trascienda gobiernos y se enfoque en sanar los grandes problemas del sistema educativo.