Un informe realizado en el país por parte del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), indica que Nicaragua ya no es “un gran exportador de armas de guerra”, sino que es utilizado como un pasadizo transfronterizo.
Para Roberto Orozco, investigador del IEEPP, es necesario “desmitificar” al país de que es traficante de armas de guerra, como aún se le atribuye.
El Nuevo Herald publicó la semana pasada que el ruso Viktor Bout, ex agente de la KGB, conocido como “El Mercader de la Muerte” y señalado como uno de los mayores traficantes de armas en el mundo, propuso que Nicaragua fuese la plataforma para el envío de un cargamento de misiles antiaéreos y lanzacohetes para la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Según la publicación, la aseveración la hizo ante informantes de Estados Unidos que pasaban como guerrilleros, reveló la acusación de la Fiscalía Federal de Nueva York.
Para la comisionada general en retiro Eva Sacasa, coordinadora del Programa Centroamericano de Control de Armas Pequeñas y Ligeras (Casac, por sus siglas en inglés), el problema en la región es que “tenemos que jugar con la percepción de las poblaciones”, en las que todavía están “permeando los conflictos políticos y militares”.
Recordó que se debe tomar en cuenta que Nicaragua es uno de los países de la región que tienen una mejor ley para el control de armas. “Es la más moderna, la más ajustada a los compromisos regionales internacionales”, sostuvo Sacasa.
Otra ventaja que hay en Nicaragua, según la ex jefa policial, es que la Policía Nacional es vista como una de las mejores a nivel de Centroamérica y América Latina.
Sacasa coincidió con Orozco en que hay otras investigaciones que indican que lo que ocurre en Nicaragua “es este tráfico de hormiga”.
El informe sobre tráfico de armas del IEEPP fue expuesto junto a otras investigaciones realizadas en un foro promovido por ese organismo, donde se abordó el tema de los delitos transnacionales como el tráfico de migrantes, trata de personas, narcotráfico, entre otros.
Según las investigaciones del IEEPP, el territorio de Nicaragua es utilizado por el crimen organizado a través de distintos puntos ciegos, por su vulnerabilidad geográfica. En muchos de los casos el tráfico de migrantes ha incrementado la delincuencia interna.