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Sobre calzones y calzoncillos
Columna del miércoles 16 de octubre de 2002
Inés Izquierdo Miller
ines.izquierdo@laprensa.com.ni

Muchas veces usamos todos los días las mismas palabras y nunca nos ponemos a pensar cuál es su origen, ¿por qué se llaman así y no de otra forma? ¿No es verdad? Pues para darles un poquito de información al respecto les voy a explicar el origen de algunas piezas de ropa que a diario nos ponemos. Comenzaré de adentro hacia afuera, es decir por la llamada ropa interior o íntima. Nos vamos a los calzoncillos y para ello viajaremos en la máquina del tiempo hacia los romanos, quienes antiguamente no usaban medias ni calzas, y fue de los germanos que tomaron esta prenda. Es evidente que los germanos debían utilizar dicha pieza de ropa para calentar sus pies por las condiciones climáticas donde vivían.

Sin embargo los romanos no le llamaron de la misma forma, sino que el término que buscaron fue un derivado que designaba el calzado: calceus (zapato, en latín) y de ahí se llegó a calcea (calza, en latín).

Ya en el medioevo la moda fue evolucionando y las calzas se empezaron a usar cada vez más largas... hasta llegar a la cintura, pero pese al cambio se le continuó denominando de la misma manera.

Es en pleno siglo XVI que esta pieza se divide en dos partes, así quedaba una que cubría el abdomen y parte de los muslos —a la cual se le siguió llamando calza, con su aumentativo calzones o su diminutivo calzoncillos— y la que cubría los pies y las pantorrillas que se le denominó calcetas o medias calzas —hoy conocidas como calcetines y medias.

Por su parte el vocablo braga puede provenir de la voz celta braqui, que era el nombre de una tribu asentada al sureste de la actual Francia y al noroeste de Italia. Ellos vestían unos calzones de cuero muy peculiares que los distinguían de las demás tribus. Tiempo después la parte delantera se fue reforzando en las armaduras, y se le llamó bragueta. Tuvo que pasar mucho tiempo y llegar a épocas más recientes para que la calza fuera prenda masculina y la braga, por su parte, de uso femenino, con la aclaración que no es así en todos los idiomas y que además a la ropa interior de la mujer se le llama de otras formas que llegan hasta la tanga y el hilo dental que tanto fascinan a sus admiradores.

De aquellas antiguas calzas siguieron derivándose otras prendas de vestir que después les voy a explicar.

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