Sandy Moreno es dueño de uno de los registros más impresionantes de nuestro beisbol, con 454 robos de base, los que lucen más gigantes tomando en cuenta que casi duplica al segundo en la lista, Ramón Solano (247).
Sandy ganó 13 títulos de robos de bases en un período de 15 años, incluyendo 10 coronas consecutivas, dominando de cabo a rabo la década del noventa.
Desde entonces, ¿cuál es el único pelotero que ha ganado dos lideratos consecutivos de estafas en los campeonatos nacionales de beisbol?
Tomen una pausa y elijan 20 nombres. Seguro no acertarán.
La respuesta es Aníbal Vega, quien más allá de su tonelaje superior a las 200 libras, ha sido el corredor más activo de los últimos dos campeonatos.
Vega estafó 11 colchonetas con el Matagalpa en el 2006 y apenas cuatro le bastaron en el 2007 con el Bóer, para convertirse cifras en mano, en el heredero del trono de Sandy. Naturalmente, estas cifras son de las más bajas de la historia.
Vega se ha unido a un reducido club de 10 jugadores con dos o más lideratos de robos. Sandy lo encabeza con 13, seguido de Wayne Taylor con tres y luego están Henry Wittingham, Gersán Jarquín, Arnoldo Muñoz, Cayetano García, Ramón Solano, Berman Suárez, Edgard López y Vega, con dos cada uno, y los dos últimos aún activos con la posibilidad de alcanzar a Taylor.
Lo de Vega, más que curioso, es preocupante para nuestro beisbol, y habla mucho de la falta de velocidad y astucia en nuestros peloteros.
En todas las épocas han existido peloteros con sobrepeso que les gusta correr. Pablo Juárez es el más emblemático al pertenecer al club de robadores de 100 bases (104), pero difícilmente puso en riesgo a los líderes de su época.
Uno espera que para la temporada que se avecina, corredores rápidos como Mario Holmann, Ramón Flores, Ernesto Garay y Roberto Delgado, pongan la casa en orden.