Movidos por la fe unas dos mil personas de Masaya, Granada y Carazo, viajan a bordo de 211 carretas y carretones, halados por bueyes y caballos, con destino al Santuario Nacional de Popoyuapa, en el municipio de Rivas.
El objetivo de la peregrinación es rendirle tributo a la venerada imagen de Jesús del Rescate. Los peregrinos salieron el pasado jueves de sus casas, ubicadas en pueblos y comunidades de Masaya, Granada y Carazo.
Hicieron su entrada al río Ochomogo, (límite departamental entre Rivas y Granada) el pasado sábado, y la madrugada de ayer se enrumbaron hacia el río Gil González, donde por la tarde los peregrinos tuvieron un encuentro con los padrinos, que con voluntad entregan una canasta básica para cuatro días, más una cena de bienvenida.
La organización de padrinos la encabeza el abogado rivense Ramón Ernesto Valdez Jiménez, quien dijo a LA PRENSA que las coordinaciones y enlaces entre peregrinos y padrinos (patrocinadores) lo hacen él, su esposa e hija.
“Es una organización casi perfecta, (...) los peregrinos tienen sus directivas en sus respectivos pueblos, ellos hacen las listas de quiénes y cuántos vienen por carreta, y las listas las envían a las monjitas de Popoyuapa, o a nosotros, y con base en eso comenzamos a buscar los padrinos”, explica.
Valdez Jiménez cuenta que la idea del padrinazgo, a los peregrinos, se dio porque en 1989 él encontró sólo cuatro carretas, la de Juan Vivas, de Masaya; Carmelo Ruiz Carranzas, y los ya fallecidos Mercedes Hernández y la Tina Gaitán. Según el abogado rivense, en 1990, con el apoyo del padre Santamaría, Noel Selva, Humberto Aguilar y 20 amigos más, fueron a Gil González a dejar café y granos básicos a las familias de 24 carretas peregrinas.
“La llegada del padre Leonel Navas López vino a fortalecer la organización de los padrinos, puesto que le encantó la idea, se unió a nosotros y dio todo por los peregrinos, al extremo que se enterró en una carreta peregrina, a la par del monumento a los peregrinos”, afirma.
Doña Margarita Arcia Guadamuz, de 74 años, dijo a LA PRENSA que viaja a Popoyuapa desde que estaba en el vientre de su madre. Según doña Margarita, su madre falleció en un accidente de tránsito hace 26 años, por el sector del manchón, cuando venía de una peregrinación, pero “yo seguí viniendo a Popoyuapa porque tengo fe en Jesús del Rescate, él me hizo el milagro que la canilla (pierna) que se me quebró con cuatro fracturas me quedara buena y pudiera caminar”, dice.