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La mala sombra de Alemán
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Es evidente que al FSLN le ha perturbado la alianza electoral de los liberales, que representan la fuerza mayoritaria de la oposición al gobierno sandinista. Eso es lo que explica la nueva crisis que han provocado los magistrados sandinistas en la Corte Suprema de Justicia, que quieren quitarle a la juez liberal Roxana Zapata la jurisdicción sobre el reo Arnoldo Alemán, a quien le concedió el privilegio del régimen de convivencia familiar y por eso el ex Presidente duerme tranquilo en su residencia y se moviliza libremente por todo el país. Los magistrados sandinistas quieren poner a Arnoldo Alemán a disposición de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, dominada por ellos, y de esa manera poder amenazarlo con mandarlo a la Cárcel Modelo de Tipitapa cuando así lo disponga Daniel Ortega para presionarlo, para obligarlo a mantenerse en el pacto y para boicotear la unidad de las fuerzas liberales.

En realidad, el acuerdo de unidad electoral de los liberales y sus aliados es muy importante. Esta unidad electoral crea las condiciones indispensables para derrotar al FSLN en las próximas elecciones municipales, que serán como un plebiscito o un referendo no vinculante sobre el Gobierno de Daniel Ortega. Pero es también una unidad frágil, la de los liberales y sus aliados, debido a que el PLC sigue dominado por Arnoldo Alemán y este a su vez permanece a merced del chantaje político de Daniel Ortega y el FSLN.

Eduardo Montealegre ha sido duramente golpeado en lo que va de este año, y no sólo por el poder sandinista sino también por algunos de sus propios aliados anteriores que lo abandonaron por diversas razones. Además, la alianza con el PLC, aunque es una demanda clamorosa de las bases liberales y condición indispensable para vencer a los sandinistas en las próximas elecciones y ganar la mayoría de los gobiernos municipales, obliga a Montealegre a pagar un alto costo político, porque mucha gente percibe que él se ha entendido con Arnoldo Alemán y, por lo tanto, que se ha sometido al pacto de la corrupción.

Creemos que no es así. En realidad, la alianza del Movimiento Vamos con Eduardo con el PLC no ha hecho arnoldista ni pactista a Montealegre. Pero así lo perciben muchas personas y por ese flanco es que lo atacan sus rivales políticos y lo van a atacar principalmente y de manera despiadada en la campaña electoral municipal. De manera que Montealegre tiene que hacer un sobre esfuerzo para persuadir a muchos votantes democráticos, desconfiados y escépticos, de que él no es un candidato de Arnoldo Alemán y mucho menos del pacto con Daniel Ortega, sino una alternativa genuinamente opositora para el gobierno de Managua y para mover el masivo voto liberal en todas partes del país.

Montealegre también tiene que estar alerta no sólo ante las conjuras del poder orteguista y sandinista contra su persona, sobre todo por el caso de los Cenis que lo están usando como arma para eliminarlo políticamente, sino también ante la posibilidad de que Alemán, para evitar que lo manden a la Cárcel Modelo, vuelva a ceder a los chantajes de Daniel Ortega y sabotee la alianza y la campaña electoral de los liberales. En este sentido es muy importante que Montealegre hable con absoluta franqueza al pueblo democrático de Nicaragua; que le dé cuenta de todo lo que acordó y lo que no acordó con el PLC y con Arnoldo Alemán. La transparencia es absolutamente indispensable para fortalecer la confianza en la alternativa opositora democrática y para neutralizar las tentaciones o compulsiones pactistas de Alemán.

En junio del presente año, cuatro meses antes de las elecciones municipales, se presentará la oportunidad de comprobar si la alianza electoral de los liberales es genuinamente opositora, antisandinista y antiorteguista. En esa ocasión los diputados del PLC tendrán que decidir si negocian solos con el FSLN para nombrar magistrados de la Corte Suprema de Justicia, o lo hacen de acuerdo con los legisladores del Movimiento Vamos con Eduardo y del Partido Conservador y logran nombrar a juristas independientes y confiables. Si el PLC y Arnoldo Alemán se vuelven a entender bilateralmente con Ortega y el FSLN para repartirse los magistrados, Montealegre no tendría nada más que hacer en esa alianza y estaría obligado a renunciar a la candidatura a Alcalde de Managua.

Ojalá que no sea preciso llegar a tal extremo.

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