Con 19 toneladas “comiéndose” temporalmente un árbol entero, MaqTec se insertó en el mercado global de maquinaria agrícola
La idea fue tan sencilla como innovadora: ¿por qué no cosechar los frutos de un árbol desde arriba en vez de desde abajo? Corría 1999 y Carlos Porta —propietario de un taller metalúrgico— se dio cuenta de que Argentina, bruscamente, había pasado de 20,000 hectáreas de olivares a 70,000. En los noventa una serie de ventajas impositivas impulsaron el aumento y “surgió la duda de cómo se iba a cosechar todo eso”, dice hoy desde España José Mourelle, socio a cargo del desarrollo comercial de MaqTec, la empresa que Porta creó para comercializar la solución. La lógica indicaría que simplemente manteniendo los sistemas tradicionales de “vibrado de tronco”, con personas o máquinas. Pero algo más que la cantidad había cambiado: “En el mundo, los olivares abandonaron el sistema tradicional y se pasó a plantaciones de alta densidad con cultivo en hileras”. Los olivos son ahora un poco menos altos, debido a un sistema de poda más riguroso. Con la nueva geometría, Porta y su socio, el ingeniero agrónomo Martín Bonadeo, se preguntaron qué pasaría al sacudir los árboles desde arriba. “Fue una idea intrépida”, rememora Mourelle. “Las plantas tienen cuatro a cinco metros de altura y cuatro metros de copa. Pasar por encima requería una estructura gigante”.
Siete años más tarde, y tras una inversión en investigación y desarrollo de US$1 millón, los verdaderos túneles cosechadores de MaqTec operan en Argentina, Australia, España, Portugal y EE.UU. (en este último caso con naranjas); las ventas anuales de la planta Argentina escalaron en 2007 a US$3.2 millones (cada máquina cuesta alrededor de US$360,000); y ya existe una fábrica —con un socio— en Australia. La salida hacia Oceanía se originó, en gran parte, porque la primera cosechadora la vendieron en 2002, cuando Argentina sufría fuertemente los efectos de su peor depresión económica en un siglo. “En la postdevaluación la relación entre la mano de obra de los cosechadores y la maquinaria se puso muy negativa y recién habíamos vendido dos máquinas”, apunta el ejecutivo. Australia, también con cultivos en hilera, fue entonces un objetivo natural. Habiendo interesado a sus agricultores surgió un nuevo escollo: una sola línea marítima hace roll on-roll off Buenos Aires-Melbourne y la máquina ocupaba 160 metros cúbicos. “Era muy riesgoso no cumplir un envío”.
Después de 19 cosechadoras vendidas en ese mercado y cuatro más en construcción en Australia, Mourelle explica que asociarse y levantar una armaduría en la isla-continente (en la localidad de Moldura) resultó la opción justa para ellos. Se partió llevando las partes en contenedor, pero hoy cerca del 80 por ciento del material se adquiere y crea allá. “Todas las máquinas se hacen a pedido y en Australia tuvimos que hacer máquinas más grandes, porque la variedad de olivos es más alta”. Construir in situ permitió una mejor atención al cliente. Y, de paso, descubrir un modelo de negocios. “Ahora lo que hacemos es estructurar operaciones nacionales en los mercados objetivos”. Así, comenta, contento, “hemos hecho una sociedad con un fabricante español para empezar a fabricar en la península”.
Ahora el desafío central de MaqTec es la Península Ibérica. “Australia no deja de ser un mercado acotado: hay únicamente 20,000 hectáreas de olivares... En España y Portugal hay tres millones”, dice. Y un gran porcentaje en el sistema de hileras. No ocurre lo mismo con Italia y Grecia, donde los cultivos siguen casi por completo el sistema tradicional. La empresa tiene, de todas formas, otros mercados en vista. “Estamos trabajando bastante con Sudáfrica, Chile, México y California. Son mercados nuevos, más pequeños, pero que siguen las consignas de cultivo modernas”.
Más a largo plazo está la apuesta de EE.UU. En 2005 invitaron a un grupo de productores de naranjas de Florida a conocer sus cosechadoras. Uno se interesó. “Le diseñamos, con el mismo sistema, una máquina totalmente nueva, que lleva dos campañas trabajando”. A partir de ahí decidieron armar un nuevo prototipo de cosechadora para cítricos. “Esperamos que en 2008 esté totalmente diseñado y comercializarla en 2009 en Estados Unidos”, concluye Mourelle.