Sus posibilidades de dar pelea en su división son exiguas, pero los Gigantes de San Francisco gozan estos días con un ambiente mucho más armonioso y alegre en su vestuario.
Después de 15 temporadas, el jugador con el número 25 —un tal Barry Bonds— dejó de ser el centro de atención. La misma fue más mala que positiva en los últimos tiempos y es comprensible que sus ex compañeros respiren aliviados.
Tras perder 71 juegos, los Gigantes decidieron abrir una nueva era sin Bonds, a quien no le ofrecieron contrato al año siguiente de que se convirtió en el rey jonronero de todos los tiempos con 762.
Pero tener a Bonds, a veces irascible y dueño de un enorme ego, pasó a ser un calvario insoportable. Tampoco fue agradable el constante flujo de noticias sobre consumo de sustancias para mejorar el rendimiento y el juicio que afronta por perjurio. La multitud de periodistas que seguía cada uno de sus pasos hacía casi imposible andar en el vestuario.
“Se puede notar que ahora estamos más relajados, ahora reímos”, comentó Barry Zito, el estelar pitcher zurdo que ahora es el dueño del espacio que ocupaba Bonds.
Lo malo es que la ofensiva carece de mucho poder de fuego y se verán en muchas dificultades para anotar.
La salida de Bonds ha significado que se han quedado sin un cuarto bate.
No es por faltarle el respeto, pero Molina (.276, 19 jonrones y 81 remolcadas en su primer año en la Liga Nacional) no tiene ese perfil. Pero es lo más cerca que tienen para cumplir con esa tarea.
Acostumbrado más a batear como sexto en el orden, Molina dice que no cambiará nada cuando le toque ir al plato: “Soy el tipo adecuado, porque no le presto atención”.
También tendrán que arrancar la temporada sin Vizquel, quien acaba de operarse la rodilla izquierda. El venezolano renovó contrato para jugar una cuarta campaña en San Francisco.