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Managua
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09.03.08
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VISTA PANORÁMICA DEL RÍO SAPOÁ, ubicado en la entrada a Cárdenas. (La Prensa/Ramón Villarreal)
El paraíso es Cárdenas
El paraíso existe. Es Cárdenas. Domingo lo invita a un viaje por uno de los lugares más bellos del país, con ríos, islas, bosques y exuberante fauna
Ramón Villarreal Bello
Corresponsal/Rivas
domingo@laprensa.com.ni
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Este lugar bien podría pasar por el paraíso bíblico. Abundantes bosques, exuberante vegetación, caudalosos ríos, gran variedad de flora y fauna. Y como banda sonora, el musical ir de la corriente de los ríos y el trinar de las aves. El paraíso tiene nombre, Cárdenas, en Rivas, a tan sólo 162 kilómetros de Managua.

Este municipio tiene costas en el Lago Cocibolca, lo que facilita la navegación hacia el departamento de Río San Juan, las islas Solentiname, la Isla de Ometepe y a cualquier lugar que comunique con el gran lago. La navegación en pangas, o botes pequeños, se puede hacer también a través de varios ríos muy caudalosos que nacen en Costa Rica y desembocan en el Cocibolca.

Actualmente la carretera al centro de Cárdenas se encuentra en excelente estado, y su cabecera municipal es colindante con el lago, lo que facilita al visitante ir de compras a ocho pulperías, una farmacia, cuatro restaurantes y dos comiderías.

De los restaurantes, tres prestan excelentes condiciones, y sobresale El Ranchon de Doña Yolanda, como lo conocen los lugareños, acondicionado con bancas rústicas, pero muy atractivas para los turistas; cocina a base de leña y las especialidades son los servicios de pescados como guapote, róbalo, roncador y mojarra, según la propietaria del local, Yolanda Tenorio Vanegas. Los pescados fritos enteros pueden costar entre cincuenta y ochenta córdobas.

Otra de las opciones es la comidería de doña Idilia Rivera, que también ofrece el mismo menú que su competencia. Estos restaurantes están en la costa del lago.

En 1966 el historiador nicaragüense, Julián N. Guerrero, en su libro Monografía de Rivas, calificó al municipio de Cárdenas y a sus balnearios de “sanos, limpios, bellos y atractivos”, y manifestó en su escrito que este poblado “goza del frescor de la brisa del lago continuamente”. Lo dicho por el historiador no ha variado mucho y las aguas de Cárdenas son de las más limpias, afirma el alcalde Álvaro Martínez.

Las playas de la costa de Cárdenas lucen extensas, y parte del acceso a la playa está recubierto de una verde grama natural, que embellece aún más el paisaje. Este verdor se mantiene gracias a los casi diez meses de lluvia que caen de finales de mayo a febrero.

Llegar a Cárdenas es muy fácil, únicamente tiene que abordar un bus en la terminal de buses de Rivas, que salen cada hora. El pasaje cuesta 26 córdobas por carrera. El servicio lo prestan siete unidades desde las 5:30 de la mañana, hasta las 5:00 de la tarde. Durante el recorrido de hora y media se pueden contemplar los paisajes más lindos del Sur de Nicaragua. El imponente lago, caudalosos ríos; y si viaja en bus pasará por la entrada a la frontera de Peñas Blancas, donde luego enrumbará por una de las carreteras más cubiertas de árboles y zonas boscosas de esta región del país.

La municipalidad de Cárdenas no tiene un plan de desarrollo turístico definido, sólo planean la construcción de dos atracaderos, que facilitarían el transporte acuático en el sector, y un malecón con 25 chocitas para que acampen los visitantes, además de bancas y andenes. En esta municipalidad no se paga peaje por entrar a la playa.

Para viajar de Cárdenas a sus comunidades hay que hacerlo en rústicos camiones acondicionados con un techo de bus, para poder pasar los pegaderos, los que se vuelven intransitables en el invierno, y únicamente en verano (dos meses) se puede viajar por tierra, pero no en vehículos pequeños, debido al mal estado en que quedan los caminos.

Por la falta de muelle o atracadero los pobladores tienen que mojarse para subir a una panga, o bote. Uno de los poblados más importante de Cárdenas es Colón, pero para llegar a este lugar sólo hay un bote de transporte acuático público, que sale de Colón los viernes y regresa el sábado. El recorrido dura tres horas de navegación y el pasaje cuesta 60 córdobas.

Los pescadores del lugar hacen viajes expresos a cualquier poblador o visitante. Según Noel José Orozco, conocido como el “Papi” y pescador de oficio, los mismos pescadores pueden trasladar hasta Colón a los visitantes interesados, siempre y cuando paguen 200 dólares por el viaje de ida y regreso. Los pescadores los esperan hasta 24 horas en el lugar, para regresar al viajero a Cárdenas.

“El Papi” afirma que en su panga alcanzan 10 pasajeros, “y que entre todos pueden pagar un viaje”. Estos pescadores cobran 350 dólares por un viaje a las islas de Solentiname y 500 dólares al Puerto de San Carlos, en el departamento de Río San Juan.

En la ruta a Colón, en el sector conocido como Cañas, hay aguas termales a orillas del lago. Hay un cerro llamado Zapotillo, además de la montaña de punta de piedra y la montaña la chanchita, óptimas para el turismo de montaña. Según el pescador Marvin Orozco, la Isla La Zanata, que tiene una extensión de tres manzanas de tierra, es óptima para la pesca deportiva.

La flora y fauna de Cárdenas es muy variada. En sus montañas hay tigrillos, monos congos, cara blanca y amarillos. En estos bosques habitan dantos, garrobos, pavones, loras y gran variedad de aves migratorias, entre otras especies.

Los costarricenses disfrutan de los encantos naturales de Cárdenas y asisten a sus fiestas patronales de la Purísima Concepción de María. Estas festividades se celebran dos semanas antes de Semana Santa, y se hacen barreras de toros. Los ticos ingresan a Cárdenas con frontera abierta en puntos determinados por la municipalidad y la Policía Nacional, y llegan hasta un promedio de dos mil costarricenses durante esa época.

El delegado del Instituto de Turismo, de Rivas, Martín Rodríguez, dijo que a través de una tour operadora de cruceros se logró que los turistas, que no quisieran alejarse mucho del barco, pudieran visitar La Verde Clínica, una finca ubicada en la carretera a Cárdenas. Los turistas de cruceros son llevados en grupos de veinte, y en su recorrido observan cómo se cultivan diversas plantas y cómo se elabora el queso de cabra y otros productos. También pueden montar a caballo e irse a bañar al gran lago, si así lo desean.

Rodríguez dijo que para este año tienen programado, en coordinación con la Alcaldía, la preparación de un terreno de dos manzanas de extensión para hacer camping en la ribera del río Sapoá, para que los turistas lleven sus tiendas de campañas y disfruten de la belleza de este río.

El funcionario de Turismo dijo que Intur tiene interés en promover Cárdenas, pero esa municipalidad no les ha presentado un plan, o nombres de lugares con sus características para promocionarlos.

El edil de Cárdenas, Álvaro Martínez, está consciente que su municipio tiene gran belleza natural, pero argumenta que no cuentan con infraestructura para atender a los visitantes, dado que en la cabecera no hay buenos hospedajes, exceptuando uno que tiene seis cuartos, y que su valor por noche es de entre setenta y cien córdobas.

Según Maryini Vallejos Chavarría, administradora del mejor hospedaje del lugar, los precios varían, si los viajeros quieren un baño privado. También dijo que los otros cuatro hospedajes cobran entre treinta y cincuenta córdobas por noche.

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