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Pedro Pablo Montoya, (a) “Rojas” era el jefe de seguridad del líder terrorista de las FARC, “Iván Ríos”, al cual mató. (LA PRENSA/AFP/INALDO PÉREZ)
Desertor aduce desesperación
Guardaespaldas cuenta por qué mató a jefe FARC y reconoce que el Ejército los tiene contra las cuerdas
BOGOTÁ/AP
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¿Buscaba millonaria recompensa?

La muerte del comandante “Iván Ríos” abrió otra hipótesis: que su guardaespaldas lo mató para cobrar una recompensa.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ofrecía la suma de cinco millones de dólares por información que condujera a su captura. Por su parte, el Gobierno colombiano ofrecía 5,000 millones de pesos (unos dos millones 640 mil dólares).

Varios analistas locales han criticado la posibilidad de que se deje abierta la puerta al sicariato en la búsqueda de recompensa.

“El Ministerio de Defensa tiene toda la intención de pagar la recompensa, lo que hemos hecho ahora es solicitar un concepto jurídico para ver si es viable y es conducente pagar esta recompensa”, dijo el sábado el comandante del Ejército colombiano, general Mario Montoya, respecto al caso del guardaespaldas alias “Rojas”.

Las autoridades exhibieron a la prensa el sábado el cadáver del alto dirigente de las FARC, “Iván Ríos”, uno de los siete miembros del directorio de la guerrilla colombiana, asesinado por su jefe de seguridad, a quien se le permitió dar una rueda de prensa en la que relató cómo mató al guerrillero, al cual le cortó la mano derecha.

Pedro Pablo Montoya (a) “Rojas”, como ha sido identificado por las autoridades, contó a los periodistas que eliminó a “Iván Ríos”, cuyo nombre verdadero era Manuel Muñoz Ortiz, a fin de bajar la presión del Ejército sobre el frente 47 de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que opera en el noroccidente del país.

“Lo hice por la presión del Ejército colombiano... para salvar mi vida y la de mi compañera y de otro compañero”, dijo Rojas en rueda de prensa en el cuartel de San Mateo, Pereira, a 175 kilómetros al suroeste de Bogotá, adonde también fue conducido el cadáver de “Ríos”.

El cuerpo yacía en el piso de un helicóptero militar, en una bolsa plástica negra, semiabierta, que dejaba verlo desde el pecho hasta la cabeza, vestido con uniforme de camuflaje verde, y con la huella de haber recibido un disparo en la frente.

Junto a él estaba otra bolsa plástica cerrada, en la que el Ejército dijo que contenía el cuerpo de la compañera sentimental de Ríos, alias “Andrea”, también asesinada.

“ Rojas”, al que el Ejército no identificaba con su verdadero nombre, era jefe de seguridad del ex comandante, su hombre de confianza. Llegó el jueves a una unidad militar de la región con la mano derecha del asesinado, como demostración de que realmente lo había ultimado. También entregó la cédula de ciudadanía, el pasaporte y un computador personal de “Iván Ríos”, según indicó el Ministerio de Defensa.

ACOSADOS Y SIN COMIDA

El guerrillero dijo que mató a su jefe el lunes, porque el grupo rebelde de la zona de Caldas, en el noroccidente del país, estaba siendo acosado por intensos ataques del Ejército. Agregó que allí debían estar aún varios de sus compañeros en una situación desesperada.

“Los muchachos ven la situación difícil. La alimentación escaseaba, y en este momento deben estar sin comida, y la presión sigue en la zona... y (sentíamos) que en cualquier momento entraban las tropas”, añadió.

El Ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, explicó el sábado que desde el 17 de febrero se mantenía un cerco en el lugar, y que desde ese día se habían producido al menos siete combates entre tropas del Estado y los rebeldes.

El ministro agregó que el Ejército le estaba “pegando a las FARC en todas sus estructuras, hay una desmoralización. Lo que queremos es que lleguen a un punto donde se den cuenta de que o negocian o desaparecen”.

En rueda de prensa, Ríos exhortó a desertar a otros compañeros, aunque dijo que “si uno deserta, lo fusilan”.

La muerte de Ríos, de 46 años, fue la segunda de un miembro de la jefatura de las FARC en menos de una semana.

El 1 de marzo fue muerto Luis Devia, alias “Raúl Reyes”, en un operativo militar en territorio ecuatoriano, que desencadenó una crisis diplomática en la región, que centró los debates en la cumbre del Grupo de Río el viernes en República Dominicana.

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