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Noticias >> Deportes
albert pujols trabajaBa arduamente por mejorar su nivel. ( LA PRENSA/AP )
Pujols, un hombre serio
Ronnie Díaz
ESPN Deportes La Revista
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Albert Pujols puede contarse entre los mejores seres humanos del planeta. Siempre sobrio, de voz pausada, atento con todos, padre y esposo ejemplar, presidente de una fundación humanitaria para ayudar a los niños con síndrome de Down, ejemplo de millones de latinos, el mejor en muchas cosas, entre otras, el mejor bateador de las Grandes Ligas.

Posee esa rara mezcla de talento y calidad humana que muchas veces falta en las superestrellas del deporte, pero cuidado con tocarle alguna fibra que le despierte angustia. Mejor no estar a su lado en ese caso y si no pregúntenle a los periodistas de la estación de FOX en San Luis.

Recientemente, el dominicano, furioso con el hecho de que su nombre fue mencionado incorrectamente en el Informe Mitchell sobre el consumo de esteroides, le prohibió a ese canal que participara en una conferencia de prensa donde era la figura principal.

El 13 de diciembre la KTVI transmitió una información incorrecta, citando al sitio de internet de la cadena de WNBC de Nueva York, que relacionaba a Pujols y a otros peloteros con el Informe Mitchell.

Cuando la información fue divulgada, el nombre de Pujols no estaba en el informe, pero sintió que algún daño se había hecho. “Sé que estamos bajo las sospechas de consumo de esteroides. Pero ahora la gente va a comenzar a dudar de mis logros sólo porque algunos tipos informaron algo que no era verdad”, comentó Pujols. “Al final del día la reputación y el honor es lo más importante que uno tiene”.

A Pujols se le podrá criticar cualquier cosa, pero cuidado con tocar su reputación, porque sería como echar por tierra años y años de sacrificio, de esfuerzo ganado a puro sudor, sin más ayuda que la de sus propias manos.

Ahora, sólo aparece la imagen del poderoso inicialista de los Cardenales, que se labra una carrera; algún día su esfuerzo le permitirá llegar al Salón de la Fama. Miles de días de dedicación total al beisbol pueden hacer realidad ese sueño.

“No conozco nadie que trabaje más duro que Albert”, reconoce su compañero de equipo y compatriota Juan Encarnación.

Y esa es la única forma que ha conocido Pujols desde que comenzó a jugar beisbol en la República Dominicana.

Su abuela América fue la principal responsable de velar por él, y le inculcó los valores religiosos y familiares que todavía hoy rigen la vida de Pujols como si se tratara de un código de ética inamovible. “Mi abuela me crió y mantengo muy buena relación con ella. Es un vínculo que me ha ayudado”.

Cuando a principios de los años 1990 la familia Pujols comenzó a emigrar a EE.UU., pareció que la vía del muchacho hacia la gran carpa era un camino seguro y sin muchas curvas.

El beisbol aceleró la transición cultural de Pujols, que en sus primeros años jugaba como shorstop, y gracias a sus condiciones naturales, comenzó a darse a conocer en todo el Estado de Missouri. Albert era el terror de los lanzadores de preuniversitario y su entrenador de entonces, David Fry, aún cuenta a todo el que quiera escucharle que el jonrón más grande que ha visto lo conectó el joven dominicano a más de 450 pies.

Todavía muchos se preguntan cómo fue posible que Pujols, quizás el mejor jugador de su generación, no fuera elegido entre los primeros en el sorteo universitario de 1999. En honor a la verdad, pocos equipos de las Grandes Ligas se interesaron en él. Un cazatalentos de Colorado hizo un reporte excelente de Pujols, pero no sucedió nada.

A instancias de otro evaluador, Tampa Bay preparó una prueba sólo con el muchacho y, de nuevo, no pasó nada. Tanta furia le entró al scout que renunció a su puesto, por lo que consideró un error monumental de los Devil Rays. “Esa es una historia cierta, ese scout es uno de mis mejores amigos y se llama Fernando Arango, todavía me mantengo en contacto con él”, afirma Pujols. “Es verdad que no fue fácil llegar, pero lo importante es hacerlo, cumplir la meta”.

Finalmente, los Cardenales se dieron cuenta de que tenían el talento en su propio patio y lo firmaron por US$70,000, sin imaginar que Pujols llegaría a valer en oro su propio peso.

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