A pocos días de haber terminado el mes del amor, una de las parejas más conocidas en la ciudad de Estelí, compuesta por la esteliana Zoila López y el costeño William Eduards, celebrarán sus bodas de oro.
“Hoy en día cuando las parejas son tan inestables y pareciera que es una moda el divorcio al poco tiempo de haberse casado, las bodas de oro de los Eduards se han convertido en un acontecimiento para sus vecinos”, manifestó Javier Rodríguez, amigo de la pareja, quien agregó que ellos han sido una inspiración para parejas locales.
Doña Zoila recuerda que conoció a su actual esposo “un día de febrero” en Dipilto, hasta donde llegó a visitar a su papá quien pertenecía al ejército de ese entonces. Don Eduards explicó que prestaba sus servicios en un aserrío y al verla le gustó tanto que decidió hablar con el papá de ella para que le permitiera verla los domingos.
Cuentan que fueron novios y al año decidieron casarse en la Catedral de Estelí, el 13 de febrero de 1958, y luego vivieron en Puerto Cabezas, tierra natal de Eduards. Ocho años después regresaron a Estelí. Ambos procrearon seis hijos, dos de ellos fallecidos.
COMPRENSIÓN Y RESPETO
Los Eduards afirman que no existe fórmula alguna para sostener un matrimonio por tantos años. Simplemente se respetaron y mantuvieron la comprensión en cada momento malo que les tocó vivir.
“Hay que pedirle a Dios la serenidad y la paciencia, siempre tuvimos problemas, pero los enfrentamos juntos. Lo principal de Eduards es que nunca me faltó el respeto, de levantarme la mano, porque eso es lo más feo que puede hacer un hombre y que destruye a las parejas”, manifestó doña Zoila.
Mientras William agregó que le ha gustado de ella su seriedad, “porque es cariñosa, amigable con todo el mundo y es bien religiosa”.
En la iglesia El Calvario, el padre Rigoberto Delgadillo presidirá la ceremonia para renovar sus votos. Este evento lo realiza la Iglesia católica para celebrar las bodas de oro (50 años) a quienes mantienen respeto a este sacramento.
Doña Zoila entrará a la iglesia con su vestido color crema, mientras su esposo la esperará y nuevamente realizarán el rito de intercambiarse anillos y entregarse las jarras para recordar su promesa de permanecer juntos hasta el fin.