Las diferencias entre el alcalde sandinista German Muñoz y los representantes del ingenio Monte Rosa quedaron superadas. La tensión que había entre ambos lados impedía la realización de muchos proyectos sociales.
Por iniciativa de la municipalidad de El Viejo, Monte Rosa, de capital guatemalteco, abrió una oficina que servirá para resolver, en corto plazo, las demandas más sentidas de las comunidades rurales, donde interviene el centro azucarero. Una de ellas podría ser la reubicación de caseríos cercanos a los cañaverales.
“Hay inversiones que dejan ganancias al Gobierno, pero dañan al medio ambiente”, sentenciaba el alcalde Muñoz en un duro discurso, en el que se refería en ocasiones a las primeras dificultades de su comunicación con Monte Rosa. Muñoz sostiene aún en la recta final de su administración una posición poco saludable con algunos inversionistas de Chinandega.
GENERA BENEFICIOS
Francisco Baltodano, gerente general de Monte Rosa, explicó que la actividad económica de la caña de azúcar genera tres mil empleos directos, divisas para el país, exportaciones, ingresos por impuestos, respeto al medio ambiente y proyectos sociales dentro de su responsabilidad social.
“Estamos varias partes buscando un objetivo común, pero no en todo estamos de acuerdo”, afirmó Baltodano, evidenciando que son más las cosas que los unen que las que les separan.