El Gobierno de Bolivia reiteró ayer su llamamiento a la oposición al diálogo y ofreció efectuar las “correcciones necesarias” en el proyecto de Constitución que impulsa el oficialismo y que rechazan de plano los opositores.
El vicepresidente Álvaro García Linera reiteró en una rueda de prensa la invitación para hacer posible “conjuntar el texto constitucional, corregido en sus contradicciones, si es que las tiene, con un estatuto autonómico modificado en sus exageraciones”.
“Si hay voluntad para avanzar en ello (el diálogo), yo creo que en los siguientes días podríamos crear un escenario de acercamiento”, aseguró García Linera.
El proyecto de Constitución con el que el Gobierno de Evo Morales busca “refundar” el país ha sido rechazado reiteradamente por la oposición, que, por su parte, impulsa procesos autonómicos en varias regiones del país considerados “ilegales” por el Ejecutivo.
El departamento oriental de Santa Cruz confirmó para el próximo 4 de mayo la convocatoria a un referendo para aprobar su estatuto de autonomía, una consulta que también celebrarán en junio las regiones de Beni y Pando, mientras que la de Tarija aún no ha puesto fecha.
Según García Linera, el “único referendo legal que tiene el país es el convocado por el Congreso”, en referencia al requisito que el Gobierno considera imprescindible para llevar a cabo este tipo de consultas y que sólo cumplen los dos aprobados por el oficialismo para ratificar su proyecto constitucional.
Sin embargo, la oposición rechaza estas consultas porque fueron aprobadas en una polémica sesión parlamentaria a la que parte de sus diputados no pudo acceder debido a un cerco sindical y campesino que rodeaba el edificio del Congreso.
El vicepresidente García Linera, junto a la invitación para la negociación, advirtió a “sectores cívicos y prefecturales” (en alusión a los gobiernos regionales) de que “no se puede ser impunemente ilegal durante todo el tiempo”.