Valiéndose de las enseñanzas de la vieja escuela, los Pioneros, de Quintana Roo, México, derrotaron con relativa comodidad por 87-66 a los Jaguares de la Universidad Americana (UAM), en el Gimnasio del Polideportivo España, en Managua.
Es el primer partido de dos programados en la primera serie de los nicaragüenses en la Liga Centroamericana de Clubes de Baloncesto. El próximo compromiso será esta noche, a las 7:00, en el mismo escenario.
Ciertamente, los mexicanos son un equipo de habilidades extraordinarias. Nada espectacular. Simplemente desarrolla un baloncesto de escuela: pases, rompimientos y una rápida creación de jugadas, sin ribetes de primer nivel. Muy clásico.
Bueno, al menos así se mostró sin la presencia de su máxima figura, el pívot Horacio Llamas, ex jugador de los Suns de Phoenix, de la NBA. Las razones de su ausencia no se conocieron.
Con ese estilo clásico, el estadounidense Leroy Hickerson, un alero de 1.96 metros de altura y 26 años de edad, se convirtió en el principal eje ofensivo de los Pioneros, con 25 unidades.
También aportó el mexicano Juan Pablo Bravo, con 12 puntos. Los restantes compañeros no superaron el límite de las 10 unidades.
NO HUBO... NADA
Por su lado, los Jaguares nunca se ordenaron. Las creaciones eran una rareza en medio de las individualidades.
El estadounidense Benjamin McCain anotó 14 puntos, la mayoría producidos en situaciones sencillas. Estuvo lejos de lo que se esperaba o —al menos— de lo que se dijo que era capaz.
Mientras, Jason Walters se mostró mejor en la duela; aunque sólo anotó siete puntos, su mayor aporte lo dio con la sobriedad de su partido. Claro, sus facultades no son las mismas, y al final su actuación no tuvo mayor repercusión.
Esmilder Rojas anotó 13.