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(FOTOS LA PRENSA/ARCHIVO)
Un mal con sano disfraz
Cuando alimentarse bien se convierte en obsesión, se pueden generar trastornos alimenticios que en lugar de beneficiar es posible que perjudiquen su salud
Geiner Bonilla Ruiz
revista@laprensa.com.ni
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SEÑALES DE LA ORTOREXIA

Preocuparse más por la calidad de los alimentos que por el placer de consumirlos.

Sentimientos de culpa cuando no cumple con sus convicciones dietéticas.

Gasto excesivo en la adquisición de alimentos ecológicos.

Planificación excesiva de lo que comerá al día siguiente.

Dedicar más de tres horas a pensar en una dieta sana.

Aislamiento social provocado por sus hábitos de alimentación.

Llevar una dieta a base de pizzas, hamburguesas y gaseosas no es para nada saludable, como tampoco lo es el ingerir únicamente comida considerada como “sana”, ya que esto puede generar carencias nutricionales que lo arrastran a un estado de ortorexia.

El término, relativamente nuevo, proviene del griego Orthos: correcto y Orexis: apetito. Fue empleado por el médico Steven Bratman para definir un trastorno alimenticio que se caracteriza por querer ingerir sólo alimentos saludables.

Esta obsesión puede ser tan peligrosa como la anorexia y la bulimia, pues quienes la padecen muchas veces prefieren aguantar hambre a comer alimentos que no se adaptan a su definición de “saludable”.

Marina Castillo —seudónimo que utilizaremos para nuestra entrevistada— expresó que el término ortorexia es muy fuerte ya que ella no tenía una obsesión tan fuerte con los alimentos.

“En mi casa nunca usaba aceite, todo era cocido o al vapor; además yo prefería comer ensaladas verdes que llevaran sólo vegetales”, expresó.

Castillo indicó que todo inició como una simple dieta que luego se le “salió de las manos”, pues por el hecho de comer saludable y no engordar dejó de consumir alimentos fritos, caramelos y embutidos, aunque confesó que nunca pudo dejar la gaseosa.

GRAVES EXCESOS

Pero los extremos de la obsesión de dan cuando la atención sobrepasa a los alimentos y también toman muy en cuenta el tipo de corte de los vegetales, los utensilios que se usan para preparar la comida e incluso el exceso de limpieza en el área.

Sin embargo esta “dieta” puede provocar deficiencia de vitaminas y minerales, lo cual puede provocar baja presión o enfermedades crónicas como osteoporosis, por falta de calcio.

“Mi esposo se enojaba porque yo quería que en la casa se comiera sólo lo que yo comía”, añadió Castillo, quien, en consulta con una nutricionista se dio cuenta que se estaba desnutriendo.

La nutricionista Marcela Calero explica que aunque no es sano ingerir alimentos con preservantes y endulzantes artificiales porque hacen daño a la salud, también es malo ingerir únicamente frutas y verduras.

“No comer carne no es bueno porque se pierden las proteínas, es cierto que no hay que comerla en exceso, pero puede ingerirla aunque sea una vez a la semana. También puede comer carne blanca como el pollo y el pescado”, aseguró Calero.

La experta tampoco recomienda suprimir los azúcares, como dulces o chocolates, porque en ellos se encuentra la energía necesaria para desarrollar las actividades del día; como tampoco recomienda cocer en exceso los alimentos para que no pierdan sus vitaminas y nutrientes.

UN PROBLEMA PSICOLÓGICO

La psicóloga Minerva Medina explica que la ortorexia, al igual que la anorexia, es un trastorno obsesivo compulsivo que está ligado a la apariencia y la figura, ya que en ambas no se desea engordar.

Medina expresó que este problema puede acarrear consecuencias personales y sociales, ya que además de estrés y frustración las relaciones interpersonales se limitan porque estas personas gastan mucho tiempo pensando en la comida.

“La fijación que ellos tienen está directamente en función de los alimentos, entonces las áreas se están reduciendo en la persona; ya que al estar pensando en la alimentación, están descuidando el área personal, familiar e incluso laboral”, expresó Medina.

Quienes padecen de este trastorno generalmente se abstienen de visitar restaurantes o casas de amigos y familiares, porque no están seguros de la calidad en la preparación de la comida.

Castillo afirmó que nunca dejó de visitar restaurantes, pero siempre pedía comidas sin grasas o preparadas al vapor. Ahora está más consciente de que sus hábitos alimenticios no eran del todo saludables. “Tenía baja la hemoglobina y a veces me sentía enferma (...) Ahora estoy aprendiendo a comer de nuevo, aunque los embutidos no me gustan mucho”, dijo Castillo.

La ortorexia es un trastorno que puede ser tratado psicológicamente a través de terapia individual, terapia con psicofármacos e incluso con ayuda psiquiátrica.

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