Lamento profundamente la decisión del licenciado Eduardo Montealegre de acceder a participar en las elecciones municipales en la casilla 1 del PLC, principalmente porque siento que Arnoldo Alemán no está interesado en una sincera unidad, pues de ser así estaría callado y metido en su casa; sin embargo, él está utilizando el liderazgo de Montealegre para volver a ser noticia.
Aquí el gran perdedor, me parece a mí, es Montealegre y todos los que, como yo, esperábamos a alguien que nos diera otra opción a la podredumbre del pacto. Jamás comprendió Montealegre, o al menos así parece, que el PLC es un apéndice del FSLN y que la idea de ellos es estar siempre en el poder.
No me imagino cómo el licenciado Montealegre, a estas alturas puede creer en firmas y acuerdos con el PLC. ¿Es que acaso no han habido de sobra muestras de la falta de palabra de la cúpula del PLC? Un partido tan desacreditado, liderado por una persona traidora y corrupta, ¡por favor!, ¿cómo puede creer en ellos Eduardo Montealegre? El colmo de esta situación es que le acaban de quitar el partido ALN y aún así va y se une a quienes lo han traicionado, apuñalado, mentido, burlado, etc. Lo único que puedo pensar es que desde aquí afuera no se puede saber qué tipo de negociaciones se están haciendo o qué tipo de chantajes, pero si el líder de la oposición está cediendo a algún chantaje, pues sencillamente la oposición se quedará sin su líder porque el chantaje es la manera a través de la cual el pacto se ha mantenido en el poder hasta el día de hoy.
Nicaragua necesita un líder congruente con las necesidades de la mayoría; un líder de principios sólidos, claros y firmes; un líder que defienda la democracia y la libertad con su propia vida; que realmente dirija el cambio que necesita este país para desarrollarse a sus máximas capacidades y dar bienestar a todos y todas. Mientras esto no ocurra, mientras ese líder no surja, seguiré considerando al ex presidente Enrique Bolaños el ejemplo a seguir, la mejor referencia política que tengo y además le agradezco que me dio la oportunidad de tener una referencia de valor y tenacidad.
Sinceramente me duele y lamento que Eduardo Montealegre esté en la casilla uno. Sólo espero que no lo engañen y que cumplan con lo prometido, es lo que más deseo. Si pudiera creer en la dirigencia del PLC estaría feliz, el problema es que no creo en ellos. Ojalá sea una apreciación equivocada de mi parte. Ojalá mis temores se esfumen y Montealegre logre sobrevivir a las triquiñuelas, las zancadillas, las calumnias y todas las perversidades que muy bien ha practicado la dirigencia del PLC en su contra.