La tarde de ayer, el Giuseppe de Meazza, en Italia, fue el escenario donde el Milán le dijo adiós a la Liga de Campeones.
Arsenal se encargó de eliminar con marcador de 2-0 al campeón y privarlo de clasificar a los cuartos de final de la competencia más importante de clubes europeos.
Inconcebible —eso sí—, tuvieron que pasar 174 minutos para que se anotara el primer gol entre estos dos equipos. El partido de ida había quedado 0-0 y en el segundo encuentro uno de los dos clubes debía ser eliminado.
En la primera mitad se crearon ocasiones de gol, pero ningún equipo bajo la guardia. Milán creaba con Kaká, mientras Arsenal aprovechaba cualquier espacio mínimo, se comía el campo hasta que encontró el punto débil de su adversario.
Pero el señor gol apareció en la segunda mitad y fue marcado en el momento menos esperado. Cesc Fábregas se anunció como un arcángel a sentenciar el partido, anulando a la defensa milanesa y poniendo el juego 1-0 a los 84 minutos. El Milán estaba aniquilado, pero al conjunto inglés no le bastó.
Gilberto habilitó un centro hacia el área chica para Adebayor y éste cerró el marcador con el 2-0 en el tiempo de reposición, para poner fin al reinado del Milán en la Liga de Campeones.