Hoy, las familias afectadas por el huracán Félix hacen un esfuerzo por recuperarse, pero la magnitud de la ayuda suministrada no tiene ninguna relación con el daño causado por Félix. / LA PRENSA/ARCHIVO
Secuela de Félix sin cuantificarse
Mario Guevara S.
nacionales@laprensa.com.ni
¿Quiénes integran la MNGR?

La Mesa Nacional para la Gestión de Riesgo está integrada por las organizaciones siguientes:
Acción Conjunta de Iglesias (ACT, por sus siglas en inglés). Centro Alexander Von Humboldt, CEPAD, Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS), Centro Intereclesial de Estudios Teológicos y Sociales (CIETS), Habitar, Iglesia Luterana Mundial-Nicaragua, Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade), Instituto para el Desarrollo Sustentable (Indes) y el Movimiento Comunal de Nicaragua (MCN).

Ciento ochenta días después del impacto del huracán Félix en la Costa Caribe de Nicaragua, no hay un informe oficial que revele de manera concluyente el número de víctimas y no hay un estudio real que indique la magnitud de la tragedia.

Hoy, un grupo de organismos no gubernamentales miembros de la Mesa Nacional para la Gestión de Riesgo (MNGR) se reunirán para poner en agenda y conocer las percepciones que tienen los diferentes actores sociales sobre lo ocurrido antes, durante y después del huracán Félix.

Denis Meléndez Aguirre, responsable de incidencia del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS), informó que la idea es tener una imagen más precisa del comportamiento y del desempeño del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres de nuestro país, de tal forma que la sociedad nicaragüense y las instituciones que trabajan el tema de gestión del riesgo puedan extraer las lecciones que dejó el evento.

Para Meléndez, el sistema no funcionó adecuadamente, y basta con revisar un monitoreo de los últimos días antes del impacto de Félix para comprobar que el sistema reaccionó tardíamente.

“Se percibe que hay una tendencia a minimizar el impacto del evento”, dice Meléndez Aguirre, quien destaca que las instituciones científicas que son parte del sistema, como el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), una vez que recibieron la información y monitorizaron el evento, debieron haber alertado a las autoridades nacionales para las contingencias pertinentes. Pero no fue así.

“Uno se encuentra que el fin de semana anterior al impacto del evento prácticamente no hubo mayor movimiento ni la generación de la información. En Nicaragua fue hasta última hora que se dio la movilización y una alerta general sobre el daño que nos iba a ocasionar este fenómeno”, comenta.

Los nicaragüenses recibimos la primera noticia de Félix el 24 de agosto de 2007; ese día, se nos presentó tímido, en calidad de onda tropical número seis que había llegado desde la costa de África.

Ya para el 31 de agosto se convirtió en depresión tropical, ubicándose a 100 millas al sureste de las costas de Barbados. Y convertido en tormenta, continuó su desplazamiento con rumbo al Oeste y más tarde, ese mismo día, evolucionó a categoría de huracán sobre el área Sureste del Mar Caribe.

Intensificaciones rápidas de categoría subsiguieron hasta que Félix se convirtió en huracán de categoría cinco al anochecer del dos de septiembre, cuando se ubicaba a 390 millas al sureste de Kingston, Jamaica.

El día tres de septiembre, sufre un replanteamiento cíclico que lo debilita a categoría tres, pero logra recuperarse y nuevamente se transforma en huracán categoría cinco, estatus con el que finalmente toca tierra centroamericana, el cuatro de septiembre en la costa Norte de Nicaragua, cerca de Punta Gorda, en la RAAN.

Al entrar en territorio nicaragüense y cruzar hacia Honduras, presenta un cuadro de debilitamiento rápido que lo convierte en un evento de baja presión. Finalmente, se disipó en su rumbo hacia el Pacífico, el nueve de septiembre de 2007.

Meléndez denunció que, en muchas ocasiones, hay instituciones que no atienden la información que genera el Centro Nacional de Huracanes, por razones políticas e ideológicas “y nos parece que es una falta de consideración para la población en general, porque la expone más. Entendemos que es un centro altamente especializado, ya nos ha indicado las posibilidades de huracanes para el 2008 y lo correcto es que se atienda adecuadamente”.

Cifras preliminares del Ejército de Nicaragua emitidas con fecha 20 de septiembre de 2007 señalan que fueron 32,359 familias, equivalentes a 188,726 personas afectadas. De la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), 31,622 familias (185,203 personas); Nueva Segovia, 32 familias (148 personas) y en Jinotega, 705 familias (3,375 personas). Fueron rescatadas 136, se cuentan 102 muertos y 73 desaparecidos.

Más información en www.laprensa.com.ni >>
© LA PRENSA 2005 - Todos los Derechos Reservados